18.4 C
Pereira
jueves, febrero 2, 2023

No parece consecuente

El presidente Iván Duque propuso el fin de semana pasado un aumento en el salario mínimo que empezará a regir a partir del próximo primero de enero, de un poco más del 10%. Según el Presidente, este incremento es “un mensaje muy grande para la población colombiana, que le permitiría no solo tener más ingresos, sino también estimular la demanda de nuestro país”.

La inesperada propuesta que se conoce cuando todavía no se sabían, por lo menos oficialmente, las posiciones de los empresarios y de los trabajadores en la mesa de la Comisión de Concertación de Políticas Laborales y Salarial que se debe reunir esta semana, ha generado posiciones encontradas entre los distintos gremios de la producción y una, en tono bajo, aceptación de las principales centrales obreras.

Gremios como la Andi han respaldado en primera instancia la propuesta y han dicho que los empresarios están dispuestos a hacer un esfuerzo económico grande para tratar de equilibrar el desbalance que han generado la pandemia y los paros, entre otros; sin embargo, otros como Acopi y Anif reconocieron que el panorama de la economía es hoy distinto, pero consideraron alto el incremento propuesto.

No se puede negar que la pandemia, los paros y especialmente los bloqueos de las vías y de los puertos, golpearon severamente a muchas empresas, que no pocas de las que quedaron vivas están haciendo un esfuerzo gigantesco por mantenerse en el mercado y que cualquier costo desbordado adicional, como lo podría ser un aumento excesivo del salario mínimo, las pondría en una posición insoportable.

Ahora, es cierto también que la economía muestra signos e índices satisfactorios de recuperación y que el año 2022 insinúa un panorama distinto, pero no son jamás los que anuncia cada que puede el presidente Duque y en general pondera el Gobierno, ni mucho menos son los más altos de la actual centuria.

Una cosa es comparar el comportamiento de la economía en cualquiera de sus diferentes aspectos, con un año normal como el 2019 o el 2018, y otra bien distinta cotejarla con el año pasado, cuando el país estuvo cerrado al menos la mitad del tiempo y todos los índices fueron negativos. Claro, compararlos con este año por supuesto que van a mostrar una recuperación sorprendente; pero esa no es la verdadera realidad del comportamiento de la economía, ni refleja realmente la recuperación del sector productivo del país.

No parece, pues, muy consecuente con la realidad del país, ni con lo que está pasando con la economía, la propuesta del presidnete Duque. Más parece una iniciativa pensando en mejorar la desvanecida imagen de su gobierno en las encuestas y en echarle un salvavidas a su partido y a sus amigos políticos, que en una propuesta razonable, justa y pensada, de un lado en los colombianos de menos ingresos y del otro, en los empresarios que han hecho un esfuerzo indecible para mantenerse a flote y para conservar el mayor número de empleos.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -