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jueves, junio 20, 2024

No hay motivo

Salvo que todos los expertos estén equivocados, el informe sobre el comportamiento de la economía, no solo no es bueno ni esperanzador, sino que no da ningún motivo para celebrar.

Será que una caída del Producto Interno Bruto en el mes de marzo del 1.48%, mientras en febrero había tenido un aumento de 2.49%; y un crecimiento de tan solo el 0.7% en el primer trimestre de este año, merece la algarabía y la celebración que hizo el presidente Petro de estos resultados.

El Primer Mandatario dijo, conocidas las cifras del PIB del mes de marzo, que la economía había iniciado su reactivación y que esta era una buena noticia para el país. Y añadió que quedaban atrás las cifras negativas para empezar una recuperación sostenida que debe llevar la economía, al cierre del año, a un crecimiento de entre el 1.5 y 2%.

Sin embargo, miradas las cifras no hay mucho para celebrar. El resultado del trimestre  enero-marzo de este año es el más bajo desde la pandemia cuando la economía, en medio de la parálisis mundial y local, creció en el mismo período del 2020 el 0.6%, el mismo crecimiento que tuvo durante todo el 2023.

Mucho menos admiten siquiera un suspiro de tranquilidad y una luz de esperanza de que ahora si el rumbo de la economía va a cambiar y de que ha empezado la reactivación como lo ha dicho el presidente Petro, cuando el 0.7% de crecimiento del primer trimestre de año lo comparamos con el 2.7% que fue el crecimiento del PIB en el mismo período del año pasado. Esto con un agravante y es que el mayor aportante en el crecimiento del trimestre enero-marzo de este año, fue el gasto sector público, lo que significa que de no haber sido por esto, hubiera sido negativo. En el solo primer trimestre de este año, la inversión privada decreció el 13.4%

El sector de vivienda, por ejemplo, para hablar de uno los sectores más importantes para el comportamiento de la economía, que más empleo generan y más contribuyen al desarrollo del país; se contrajo en el primer trimestre el 17.7% y ya había hecho lo mismo al cierre del 2023 en el 49.7%.

Pero no es el único sector que muestra que la economía en vez de avanzar va en retroceso. El comercio cayó en este mismo período el 5.6% completando doce meses continuos de decrecimiento; el de vehículos y repuestos, solo para mencionar dos más de las actividades más representativas, completó este colapso con un comportamiento negativo del 16%.

Y como si todo esto fuera poco, la productividad decreció un 1.7% en el 2023; la tasa de desempleo aumentó en este período el 11.9% y en caso de las mujeres fue del 15% y en el de los jóvenes entre 15 y 28 años del 20%; y el déficit fiscal cerró el año con el 4.2% del PIB; lo que coloca al país a las puertas de la recesión.

Salvo que todos los expertos y los analistas de estas y otras cifras que entregan los gremios de la producción y algunas entidades del sector financiero, estén totalmente equivocados, el informe del Dane sobre el comportamiento de la economía en el primer trimestre del año, no solo no es bueno ni esperanzador, sino que no da ningún motivo para celebrar.

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