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martes, noviembre 29, 2022

Muy mal parado

El expresidente César Gaviria, como se dice popularmente, mató el tigre y se asusto con el cuero. Después del duro y explícito comunicado público que expidió luego de las irrespetuosas y agresivas declaración de la señora Francia Márquez contra su persona y el Partido Liberal, y de las inocuas declaraciones del candidato Gustavo Petro entorno al tema, está trastabillando para decidir que rumbo va a tomar su partido en la elección presidencial que se avecina.

El jefe único del partido Liberal había dicho que “las declaraciones groseras, falsas y malintencionadas” de la fórmula vicepresidencial del señor Petro, “constituyen una ofensa inaceptable y hacen imposible cualquier diálogo con ese sector político” y añadido que “la política de odios, rabias y mezquindad no va con el Partido Liberal. “Mientras yo, aseguró el exmandatario, sea el presidente del Partido Liberal, doy por terminadas unas conversaciones que planeaba tener con ese sector político”.

En palabra sencillas el expresidente Gaviria cerraba todas las puertas no solo para un posible diálogo con el candidato Petro y con el partido que lo acompaña, sino para apoyarlo en su pretensión de ser el próximo presidente de la República. Y con ello de paso se acababa con un rumor cada vez más generalizado de la llegada del Partido Liberal al Pacto Histórico.

Sin embargo, tan solo unas horas después el expresidente dijo que su partido no tomaría ninguna decisión en bloque y dejaría en libertad a sus congresistas y militantes para que cada cual apoyara la candidatura que mejor le pareciera. ¿Acaso esto no va en contravía de lo que antes había dicho y ya la política de odios, rabias y mezquindades sí va con el Partido Liberal?

Dejar en libertad a los miembros de su partido para que apoyen y voten por el que quieran, incluyendo por el que lo trató de manera vulgar e irrespetuosa, y emitió declaraciones falsas y malintencionadas, es permitir que su partido se sume a la campaña de quien lo ha ofendido y maltratado públicamente.

Se dirá que lo que está haciendo el jefe liberal es formalizando una situación al interior de su partido y que era irreversible, y es que muchos dirigentes importantes ya estaban con el candidato Petro, lo que iba a generar en el corto plazo una división de consecuencias insospechadas. Pero en qué quedan entonces sus voces de rechazo y malestar de su comunicado oficial.

Todo indica, pues, que el expresidente se apresuró a tomar una decisión que le tocó recoger presionado por la realidad que vive su partido y que lo deja muy mal parado frente a la opinión nacional, porque contradice completamente los que expuso para tomar la determinación original.

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