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viernes, agosto 19, 2022

Maurier Valencia Hernández

Después de estar vinculado durante 45 años a la Caja de Compensación Familiar de Risaralda, de los cuales al menos 38 como Director Administrativo, se retira esta semana de la entidad el doctor Maurier Valencia Hernández.

Hablar de Comfamiliar es hablar de Maurier Valencia, no solo por las casi cuatro décadas que estuvo al frente de la Caja y de la cantidad de proyectos y programas que bajo su égida se idearon, se cristalizaron y se fortalecieron, sino porque la alta responsabilidad de dirigir la entidad solo la compartió con ese otro gran hombre y gestor de causa sociales que fue don Luis Eduardo Baena Arboleda, quien lo antecedió en la dirección por 21 años.

A Maurier Valencia se le deben todos los proyectos de salud que ha emprendido la Caja, empezando por la Clínica Comfamiliar cuando era un sacrilegio pensar siquiera en cambiar la orientación al mercadeo por el complejo mundo de la salud, un campo sin duda con mucho más valor y contenido social.

Sin embargo, a pesar de ser la salud tal vez uno de los logros más destacado de la gestión de Maurier Valencia, no fue lo único que impulsó a través de los casi 40 años que estuvo al frente de la Caja. El mercadeo, además que es su especialidad, tuvo una sorprendente evolución y crecimiento bajo su mando, al punto que la Caja llegó a tener más de la mitad del mercado de víveres en la Ciudad, e igual la recreación en donde el Parque Consotá es un testimonio cierto de su afán por brindarle a los trabajadores afiliados y a sus familias oportunidades de esparcimiento, de recreación y de deporte.

La vivienda fue otro de los grandes logros materializados por la Caja durante la dirección del doctor Valencia. Su alta sensibilidad social, sumada a la necesidad de vivienda en el Departamento, lo llevaron a impulsar varios proyectos de vivienda que permitieron darle techo a cientos de familias risaraldenses.

Y para completar la larga lista de éxitos de su gestión, hay que mencionar logros en el área de la educación, primero con el Colegio Comfamiliar, un esfuerzo para darle enseñanza a los hijos de los trabajadores; luego con la Escuela de Artes y Oficios y recientemente con la Universidad Comfamiliar un empeño que llegó a complementar el camino recorrido en la formación de técnicas laborales.     

Pero todo no se redujo a su trabajo y liderazgo al interior de la institución. El doctor Maurier ha sido un dirigente cívico y gremial respetado y acatado en la región Su buen juicio, su experiencia, su conocimiento de la Ciudad y su clara visión de futuro, lo han convertido en un referente y en una mente consultada por gobernantes, empresarios, agremiaciones sociales y por personas de diversas profesiones.

Deja Maurier Valencia, pues, un legado muy importante en la Caja de Compensación Familiar. Un legado de valiosas ejecutorias que estuvo adobado por su sello inconfundible de ponderación, de diálago, de conciliación y de honestidad profesional y personal. Ojalá, la Ciudad le haga el homenaje cívico que bien tiene ganado.

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