Más control y vigilancia

Entendiendo que la modelo porno que grabó un video en varios sitios del Bioparque Ukumarí, que luego lo subió a las redes sociales, en circunstancias muy comprometedoras desde el punto de vista de su intimidad y al parecer sosteniendo relaciones sexuales en uno  de los baños, lo hizo con el único fin de promocionarse y generar audiencia en torno a su nombre; si deja algunas preocupaciones frente a la seguridad del lugar.

El Bioparque es un sitio al cual asisten turistas, principalmente familias con niños pequeños, estudiantes de colegio, personas interesadas en estudiar e investigar la fauna animal y ciudadanos del común, que, estamos seguros, lo último que se quieren encontrar en su recorrido es a una o varias personas en situaciones no propias de un parque temático o de un lugar abierto al público.

Se ha explicado que el parque es un lugar con zonas muy extensas y no siempre visibles para los guardas de seguridad, y que por tanto es muy difícil garantizar una  vigilancia completa del sitio; pero que pasaría si en vez de ser una persona en busca de llamar la atención con un comportamiento inadecuado, fueran unos delincuentes que, aprovechado la escasa vigilancia y la topografía del Parque, atracaran la gente o lo que sería gravísimo violaran a un niño.

Esta clase de sitios en todas partes del país y del mundo, son lugares excesivamente vigilados, llenos de cámaras y de personal recorriéndolo las 24 horas del día, primero porque no se pueden dar el lujo de que en su interior ocurra un hecho ilegal que ponga en entredicho su imagen y segundo, porque tienen que garantizar la seguridad de las especies que hay en el parque, e inclusive prevenir que algún animal pueda atacar a un visitante.

Es común ver en estos sitios decenas de guardas de seguridad vigilando, cuidando, impidiendo que los visitantes se le acerquen a los animales, que les den comida, que los molesten; evitando que la gente ingrese donde es prohibido, e inclusive recogiendo las basuras y los sobrantes que dejan los visitantes; amen de cientos de cámaras conectadas a salas de monitoreo desde donde personal especializado vigila cada movimiento que se de en el lugar.

Aquí en cambio una persona recorre el Parque durante dos horas o más, se graba o la graban en situaciones no propias de un lugar como este, se mete a un baño y realiza actos sexuales con otra persona y luego se va tranquilamente, y absolutamente nadie se da siquiera por enterado. 

Es necesario, pues, que el Bioparque revise su sistema de seguridad y redoble el conrol y la vigilancia en todas sus áreas incluyendo aquellas más distantes. Este es un lugar que no puede darse el lujo de que sucedan cosas como la de la semana pasada, si no quiere perder el buen nombre que con justicia ha ganado y un mercado importante de visitantes como el de las familias y los estudiantes de colegio.

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