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jueves, diciembre 1, 2022

Mal, el índice de confianza

Con excepción del mes de junio en el que la desconfianza del consumidor tuvo un muy leve respiro, este fenómeno ha tenido todo el año e inclusive todo el año pasado, según la encuesta periódica que realiza Fedesarrollo y que mide el Índice de Confianza del Consumidor, un comportamiento negativo.

Lo inquietante de esto es que para el mes de septiembre que acaba de terminar, el Índice de Confianza del Consumidor perdió 9.1 puntos porcentuales con relación a la medición de agosto pasado, al pasar de menos 2.4% a menos 11.5, una de las peores caídas de los últimos 24 meses.

De acuerdo con este centro de investigaciones, la protuberante caída de septiembre con relación al mes anterior se debió principalmente a una reducción de 14.5 puntos porcentuales en el Índice de Expectativas del Consumidor y de 0.9 puntos en el Índice de Condiciones Económicas. Ambos son fundamentales al momento de evaluar la perspectiva del consumidor.

En medio de la incertidumbre que está generando el alto costo de vida, el sistemático aumento de la tasa de interés por parte del Banco de la República, la incontrolable tasa de cambio y algunos factores externos como la amenaza de una recesión mundial, es muy difícil que el consumidor supere la lógica prevención que hay y salga a comprar.

Ninguna persona va a adquirir un compromiso a futuro, así sea a corto plazo, ni mucho menos se va a embarcar en un crédito como el de vivienda, o de vehículo, o simplemente con un crédito bancario, si nadie sabe que va a pasar en el futuro con las tasas de interés, ni a donde va a ir a parar la inflación.

Mientras no haya mensajes claros que transmitan tranquilidad al consumidor y permitan creer que la amenaza de recesión desaparezca del panorama, es muy difícil que cambie la actitud del comprador frente al mercado y su hábito de compra, y lo invite a recuperar los niveles de consumo de antes.

Y si, como está ocurriendo ahora, lo que recibe el merado son mensajes y decisiones que van en contravía de la prudencia y de lo que aconseja el buen juicio, el resultado necesariamente será el que está mostrando el informe de Fedesarrollo, un consumidor arisco y temeroso de comprar.

Ante la presencia, pues, de tantos factores externos imposibles de controlar, es urgente, por lo menos, que se moderen los anuncios y medidas que se están tomando para que no aticen más la hoguera y se pueda generar un aire que permita ir devolviéndole la confianza al consumidor como única manera de espantar la amenaza de una recesión.

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