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Pereira
martes, febrero 7, 2023

Los Centros de Vida

El informe que publicó este periódico en una de sus páginas el pasado domingo, sobre la inoperancia de los tres grandes Centros de Vida que hay construidos en la Ciudad, merece una explicación por parte de la Administración Municipal no solo por la importante inversión que se hizo en ellos, sino por el servicio que están dejando de prestar y la numerosa población mayor que podría beneficiarse de estos lugares.

Según el detallado informe, ninguno de los tres Centros que hay en Pereira está operando actualmente. uno de ellos, abierto en el gobierno del alcalde Enrique Vásquez, está fuera de servicio por falta de mantenimiento; el puesto en servicio durante la Administración Gallo, apenas funcionó un par de meses y el tercero, inaugurado hace año y medio por el actual alcalde, no ha funcionado un solo día.

Las razones de la inoperancia van, de acuerdo con un informe de la Contraloría Municipal, desde darle una dedicación distinta a la para cual fue construido y dotado, hasta la omisión de elementos indispensables para su operación, pasando por la fijación de unas tarifas muy altas para recibir cada usuario.

Pero independiente de si la pandemia obligó a la actual administración a destinar el albergue situado en el sector de Cerritos para llevar los habitantes de calle, si las tarifas fijadas para sus usuarios son altas o no y si el Centro de Vida de Villavicencio, inaugurado por el alcalde Maya en el 2021, tiene problemas que le han costado la licencia de la Secretaría de Salud para poder operar; la realidad es que las tres instalaciones están cerradas.

Mientras tanto, centenares de adultos mayores de la Ciudad, muchos de ellos que ya estaban seleccionados y caracterizados e inclusive que estaban inscritos para empezar a recibir atención, siguen esperando que los tan promocionados centros de vida, empiecen a funcionar y abran sus puertas para la población mayor.

Es probable que recuperar los daños en el Centro de Vida de Cerritos, producto de la concentración de los habitantes de calle en el lugar; o el deterioro del Centro del Oso, por falta de uso; o que poner en condiciones de operar el de Villavicencio; cueste una suma significativa para el Municipio, pero vale mucho más dejar que estos lugares los acabe de destruir el olvido y la negligencia oficial.

Esto sin contar el costo social para la Ciudad de tener decenas de personas mayores que no tienen donde pasar adecuadamente sus años de vejez, mientras no solo los albergues que existen se caen, sino que los recursos que aportan los ciudadanos a través de la estampilla pro adulto mayor y los que entrega el Gobierno Nacional, se quedan engordando las cuentas de los bancos.

Para estar informado

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