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viernes, agosto 12, 2022

Lo que sube, no baja

Se dice popularmente que lo que sube de precio tratándose de alimentos, jamás vuelve a bajar. Y exactamente es lo que está sucediendo con los principales productos de la Canasta Familiar que subieron significativamente de precio por razón de los bloqueos y la escasez de muchos de ellos, y una vez levantado el paro y abiertas las vías los alimentos se quedaron prácticamente con los mismos valores.

En el caso de los aumentos, fue entendible que las dificultades para transportarlos desde los lugares de producción hasta los sitios de venta, o sacarlos del campo en el caso de los perecederos, hizo que la mayoría de ellos costarán más, aunque en algunos casos los incrementos fueron exagerados; pero lo que no tiene ninguna explicación es que después de destapadas las vías y haberse normalizado el transporte, los precios de estos alimentos sigan exactamente iguales.

En el caso de los huevos, para poner solo un ejemplo, que es uno de los alimentos más consumidos y uno de los productos que más subió, no hay ninguna razón para que levantados los bloqueos y superadas las dificultados, los precios no hayan recuperado los niveles previos al paro.

Los productores y los gremios que representan estos sectores, han salido, por supuesto, a tratar de dar sus explicaciones; pero la realidad es que lo que sube de precio por cualquier razón, y en este caso fueron los cierres de vías, el desabastecimiento de combustibles y los saqueos a los supermercados y establecimientos comerciales,  no vuelve a bajar.

Es cierto que en el caso de ciertos productos el que impone los precios es el juego de la oferta y la demanda; pero con los alimentos y especialmente los de primera necesidad, es indispensable que las autoridades actúen y controlen los precios, inicialmente para evitar la especulación y ahora para que se siga cobrando más de lo autorizado.

Si no hay presencia de las autoridades y estás no actúan para garantizar que al menos los alimentos de primera necesidad vuelvan a los precios que tenían antes del paro y de los bloqueos, se va a cumplir también esta vez el viejo dicho de que “lo que sube no vuelve a bajar”, con todas las funestas consecuencias que esto tiene para el costo de la Canasta Familiar y, por supuesto, para la inflación.

Porque la dolorosa realidad es que hoy, como lo afirman miles de amas de casa cuando se le pregunta cuánto más les está constando el mercado, los colombianos solo están alcanzado a comprar, con la suma que destinaban al principio del año, la mitad de los alimentos que compraban antes de los bloqueos.

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