Lo que dejó las elecciones

En resumen, las elecciones del domingo agudizaron la polarización que vive el país y obligaron a los colombianos a girar hacia una derecha que le devuelva a ellos y al país las esperanzas.

En firme los resultados de las elecciones del domingo entregados por la Registraduría y respaldados por las distintas organizaciones internacionales que, como observadores, hicieron presencia en los comicios presidenciales, es  oportuno hacer algunas reflexiones sobre lo que deja el debate desde el punto de vista electoral.

Lo primero es que los colombianos ratificaron y, si se quiere, profundizaron la ya honda polarización que vive el país. Contrario a lo que muchos esperaban y no pocos pedían, las candidaturas de centro y centro-derecha representadas básicamente por Paloma Valencia y Sergio Fajardo, se fueron debilitando progresivamente y sus seguidores optaron en su mayoría por alinearse en la derecha pura.

Todo indica que de haber sido la primera vuelta una o dos semanas más tarde, no solo los candidatos Valencia y Fajardo, sino el resto de los que no representaban marcadamente los extremos, hubieran desaparecido del escenario o sus cifras en votos hubieran sido muchísimo menores.

Según los datos finales, casi nueve de cada diez colombianos que votaron el domingo pasado apoyaron bien al candidato de derecha o bien a quien representa claramente la izquierda e interpreta un gobierno que no ha ahorrado palabras, ni acciones, ni decisiones para situarse en el extremo izquierdo del espectro político.

Lo segundo y tal vez políticamente lo más significativo, es que, contrario a lo que decían las encuestas, el candidato del Gobierno no pasó a la segunda vuelta con la primera votación y tuvo que resignarse a un segundo lugar con casi 700.000 votos menos que Abelardo de la Espriella.

Significa esto que mientras el candidato ganador logró captar una votación importante dentro de la franja que llegó indecisa al día de elecciones, Iván Cepeda no sumó nuevos simpatizantes y tuvo que resignarse con ese 41% que venía sosteniendo en las distintas encuestas y sondeos de opinión.

Lo otro es que las elecciones le dejan una dura enseñanza a los partidos políticos tradicionales, los colombianos no se sienten interpretados por ellos. No solamente no tuvieron candidatos propios sino que su apoyo institucional y el de sus principales voceros, de nada sirvió a quienes apoyaron, como ocurrió con Paloma Valencia y con el anunciado respaldo de partidos como el Consevador, el Liberal, La U, el Mira y el propio Centro Democrático.

En resumen, las elecciones del domingo lamentablemente agudizaron la polarización que vive el país y obligaron a los colombianos de centro, ante el riesgo de un gobierno que extienda el enfrentamiento institucional, los privilegios a los grupos criminales, la descarada protección a los corruptos, la profunda crisis fiscal, el aberrante desorden en la salud, el desmantelamiento de la Fuerza Pública y el avance de la inseguridad, a girar hacia una derecha que le devuelva a ellos y al país las esperanzas.

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