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domingo, agosto 14, 2022

Leyes que nadie hace cumplir

La dramática fotografía que publicó el pasado jueves este periódico y que da cuenta de un niño pequeño sentado debajo de una sombrilla en el separador central de la avenida 30 de Agosto en cercanías de la estación del Megabús en Turín, esperando a su madre mientras esta corre de una calzada a otra aprovechando el cambio de los semáforos, para limpiar los parabrisas de los vehículos que circulan por el lugar, obliga a varias reflexiones tanto de autoridades como de los ciudadanos.

La primera inquietud es el riesgo que corre un niño en medio de una avenida de tan alto tráfico como la 30 de Agosto y la absoluta indiferencia oficial. Cómo es posible que permanezca un niño de corta edad un día y otro día y todos los días en un lugar tan peligros como ese y no haya una sola autoridad, a pesar de que por allí pasan policía, guardas de  tránsito y funcionarios púbicos de todas las categorías, que se ocupe del asunto.

Dónde están Bienestar Familiar y las llamadas oficinas de protección a la infancia y la niñez, que guardan silencio ante un hecho tan visible y atentatorio de la integridad y seguridad de un niño. Por qué pasan los días y nadie se da siquiera por enterado de algo que viola a todas luces los derechos de un menor.    

La otra inquietud que despierta esta imagen es por qué ese pequeño no está en el sitio donde deben estar todos los niños de sus edad, estudiando, aprendiendo y educándose para el día de mañana poder laborar en un oficio digno y estable, que le permita apoyar a su madre y evitar que esta tenga que ganarse la vida en un semáforo limpiando los parabrisas de los vehículos.

Los gobiernos gastan inmensos recursos buscando en los sectores más escondidos de las ciudades niños y niñas que no estén asistiendo al colegio, para matricularlos y llevarlos a los salones de clase, y no ven los que están en la calle haciendo labores que no deben hacer o los que, como el de la fotografía, están exponiendo su vida y su integridad en un lugar peligroso.

Cualquier niño de tan corta edad en la calle y más en medio de un ambiente tan pesado como el que se genera en un trabajo como el que realiza su madre, esta expuestos a los peores peligros y a sufrir las más dolorosas consecuencias; por eso, el último lugar donde puede estar es en una avenida llena de carros, de motos, de vendedores ambulantes y de limpiadores de vidrios.

El país está lleno de leyes y normas que supuestamente protegen y defienden la integridad y los derechos de los niños, pero desafortunadamente tiene muy pocas autoridades que las haga cumplir; por eso es por lo que suceden hechos tristes como el de este pequeño y nadie hace algo para corregirlo.

Para estar informado

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