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sábado, diciembre 3, 2022

Las listas cerradas

De esta manera, el ciudadano votaría no por un determinado integrante de la lista, como ocurre hoy, sino por la lista completa; es decir, por el partido político que inscribió la lista.

Dentro de la Reforma Política que viene siendo planteada por un grupo de al menos una veintena de congresistas de diferentes partidos políticos, hay un punto que no por haberse hundido en varias ocasiones, deja de tener interés nacional y de ser materia de análisis en cualquier proyecto de esta naturaleza, y es las listas cerradas para la elección de los funcionarios de elección popular.

En la nueva iniciativa se propone que cada partido presente a consideración de los ciudadanos, además una lista integrada por hombres y mujeres que vayan mezclados uno detrás de la otra y en la cual debe haber cada tres reglones una persona menor de 35 años para el caso del Senado y de 30 para la Cámara de Representantes.

De esta manera el ciudadano votaría no por un determinado integrante de la lista, como ocurre en la actualidad, sino por la lista completa. Es decir, por el partido político que la inscribió, el que elegiría uno o más candidatos de acuerdo con el número de votos obtenidos y en el orden en que aparezcan en la plancha inscrita.

Cuando se aprobó la opción de que el ciudadano pudiera votar por la persona que más le gustara dentro de la lista de un determinada partido político, no importa el puesto en que se encontrará en ella, se pensó en esto podría fortalecer la democracia dándole igual posibilidad de ser elegido a cualquiera de los integrantes de la lista, y de esta manera estimular la participación en las urnas de un número mayor de colombianos.

Sin embargo, esto lejos de servir para oxigenar los partidos y lograr la participación de más personas en la actividad política, se convirtió en una de las peores fuentes de corrupción y en la puerta de ingreso de los dineros mal habidos en las campañas políticas. Los candidatos en el afán de buscar dineros para hacer conocer sus nombres y ampliar la base de electores, empezaron a acceder a recursos que eran ofrecidos con la condición de ser revertidos luego en contratos o en gestiones ante el gobierno de turno.

Esta supuesta apertura democrática lo que en la práctica permitió fue la aparición en las listas de personas que no tenían ninguna vinculación con el partido político que los estaba proponiendo y menos un arraigo popular siquiera mediano, pero si los dineros suficientes con que armar unas estructuras electorales que les permitió darse a conocer ente las clases más populares y conseguir su apoyo en las urnas.

Según la exposición de motivos que sustenta la iniciativa, un estudio comparado entre 44 países y realizado por la firma Chang y Golden, muestra que la corrupción política se reduce cuando se aplica el sistema de listas cerradas. Vale la pena, pues, abrir el debate nuevamente sobre el tema y regresar a una forma que al menos en el pasado fortaleció los partidos políticos y los protegió de tanto oportunista que hoy hay en los cargos de elección popular.

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