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domingo, agosto 7, 2022

Lánguidamente

Es tendencia

Empieza la era Petro

Aceptable balance

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Lánguidamente terminó la participación de Colombia en las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Fútbol en Catar. La esperanza que se abrió a última hora, con el cómodo triunfo ante Bolivia en Barranquilla, de ir a un repechaje y por esta vía conseguir el anhelado cupo, se frustró con la buena presentación de Perú ante Paraguay y los tres puntos que lo colocaron en la posibilidad de darle un nuevo representante al continente americano.

Como ocurre con los estudiantes que durante todo el año están de paseo, no estudian y quieren recuperar las materias en el último examen, Colombia quizo rescatar el irregular desempeño a lo largo de la eliminatoria y los puntos perdidos especialmente ante Perú y Ecuador en Barranquilla, pero las circunstancias no lo permitieron.

No se trata, por supuesto de descargar la responsabilidad en alguien en especial, porque muchos tienen culpa en el pobre desempeño de Colombia, empezando por los directivos que desconocieron, nadie sabe impulsados por qué interés, el trabajo que se venía haciendo desde los dos mundiales anteriores y prefirieron ensayar una opción que era incierta y que al final no funcionó, y que luego, a mitad de camino, reemplazaron por otra cuyo pasado no ofrecía muchas esperanzas.

Para qué cambiar un entrenador y un cuerpo técnico que habían ganado los dos exámenes que se les había puesto, el último inclusive con nota admirada, y se habían hecho a la confianza de los jugadores y al respeto de la afición, por otros que eran una caja negra y sobre todo, que tenían que empezar nuevamente desde el principio con el equipo.

Y para rematar, para qué también cambiar estos por un técnico que, primero hubo que pagar por él una millonaria indemnización al país que lo tenía contratado por la cancelación anticipada de su contrato, y segundo, que ya era conocido en el país por los pobres resultados conseguidos en el pasado. Lo más doloroso de esto es que Colombia entierra una generación de oro que ya para el próximo mundial no estará en edad y seguramente en las mismas condiciones físicas de hoy para enfrentar un torneo tan exigente como este, y rompe la necesaria transición que debe haber con aquellos jóvenes que han ido apareciendo en el escenario y que tenían este año la posibilidad de mostrarse y obtener la experiencia que los madure y los ponga en condiciones de enfrentar el reto del 2026.

Lo importante ahora es que con madurez se haga el análisis de lo que pasó, se evalue el resultado, se acepten los errores que se cometieron y se asuman las responsabilidades que correspondan, para poder volver a empezar de nuevo, sin cargas por expiar y sin señalamientos por saldar. Lástima, pues, por Catar, pero el tiempo vuela y es ya que estamos nuevamente en las elimintoiras para Estados Unidos-México-Canada 2026.

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