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Pereira
lunes, marzo 4, 2024

La UPV no es una c?rcel

En la noche del mi?rcoles pasado se fug? de la Unidad Permanente de Vida, localizada en la calle 13 con carrera quinta, un peligroso delincuente sindicado de haber asesinado a cuatro personas, secuestrado dos y cometido el delito de desaparici?n forzosa. El sujeto, que llevaba varias semanas allí recluido, aprovech? que la guardia policial lo iba conducir a la enfermer?a para encañonar al agente y obligarlo a que le abriera la puerta de salida a la calle.

 

La primera pregunta que nos hacemos es ?por qu? una persona que est? recluida en un centro que hace las veces de c?rcel, tiene en su poder un arma de fuego?, y la segunda, ?por qu? se tiene tanto tiempo en un lugar que no tiene las suficientes condiciones de seguridad y vigilancia, una persona con un prontuario como el del ahora fugitivo y que es un grave peligro para la sociedad?

 

En el pasado, más de una vez nos hemos referido en este mismo espacio a la inconveniencia y los riesgos de tener en un sitio tan antifuncional, tan desprotegido y tan inseguro como la UPV, a personas sindicadas de delitos tan graves como el homicidio, y sobre todo de dejarlos allí tanto tiempo.

 

La UPV no es una c?rcel y menos una penitenciar?a, es apenas un sitio donde se pueden llevar aquellas personas que por alguna circunstancia fueron detenidas, mientas se legaliza su detenci?n y la Fiscal?a los pone a disposici?n de juez del conocimiento y se le resuelve su situaci?n jur?dica. Por lo tanto, no cuenta con los elementos de protecci?n y seguridad que permitan garantizar la permanencia de los detenidos en el lugar.

 

Es imposible, para cualquier entidad, garantizar la permanencia de más de 200 personas en un lugar cuya capacidad m?xima es de 80 y no cuenta con ninguna de las condiciones físicas, ni locativas que se requieren para ofrecer la m?nima seguridad que buena parte de los detenidos requiere.

 

Esto con un agravante y es que la tarea de vigilancia de las personas privadas de la libertad no es funci?n que le corresponda a la Polic?a. Esta entidad est? instituida para brindarle seguridad a los ciudadanos y proteger sus vidas y sus bienes; pero no para cuidar a los delincuentes que hayan sido privados de la libertad. Esta responsabilidad le cabe al personal del Inpec.

 

Es urgente, pues, que las autoridades penitenciarias le pongan mano a un problema que est? poniendo en grave riesgo la seguridad de los pereiranos. Y mientras tanto, la administraci?n municipal debe hacer lo necesario para mejorar las condiciones locativas de la Unidad Permanente de Vida y evitar as? que, quienes son un grave peligro para la sociedad, se sigan fugando de este lugar sin mayor esfuerzo.

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