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jueves, agosto 18, 2022

La política no descansa

De hecho, todavía hay discusión sobre la conformación del Congreso y aún no se ha posesionado el electo presidente, y ya se está calentando la elección de alcaldes y gobernadores.

La vida no se detiene y con ella, las actividades públicas, las expresiones democráticas, las aspiraciones políticas y los procesos electorales. De hecho, todavía hay discusión sobre los resultados para la conformación del Congreso de la República y aún no se ha posesionado el recién electo presidente de los colombianos, y ya se está calentando la elección de alcaldes y gobernadores.

Esta semana se vence el plazo para que, quienes siendo empleados públicos quieran aspirar a ser elegidos mandatarios locales y regionales, renuncien y dejen los cargos que están desempeñando, so pena de quedar inhabilitados y de no poder presentar sus nombres a consideración de sus conciudadanos; y al momento de escribir estas líneas ya varios funcionarios había renunciado y se disponían a entregar sus oficinas.

Por ejemplo, en Pereira el secretario de gobierno municipal, después de dos años y medio, dejó su cargo para aspirar a ser, según todos los comentarios de prensa, el nuevo gobernador del Departamento, y en la gobernación, según se ha dicho, al menos un funcionario de primer nivel entregará su cargo para disputar con otros el favor popular como candidato a la gobernación del Departamento.

Igual parece que va a suceder en la alcaldía de Dosquebradas y en la de otros municipios del Departamento donde el fenómeno es más visible porque  no son muchas las personas que les gusta la administración pública y que quieren someterse al desgastante y largo proceso de una campaña electoral, y en las más de las veces, esas personas están ya vinculadas a la administración pública.

Por supuesto que la exigencia de la ley de no estar vinculado a la administración pública, a quien aspire a participar de la contienda electoral que en octubre del año entrante escogerá los próximos alcaldes y gobernadores, y recompondrá los cuerpos de elección popular, es buena, porque evita que estas personas puedan utilizar su cargo o su cercanía con el gobierno para influenciar en su favor algunas comunidades y en general para hacer su campaña.

Sin embargo, esta norma alborota el catarro político y pone sobre el tapete el debate electoral del año entrante, con todas las conocidas y funestas interferencias que trae para unas administraciones que apenas están en un poco más de la mitad de su período, que llevan seis meses paralizadas por cuenta de la Ley de Garantías y que se verán afectadas por este mismo fenómeno buena parte del año entrante, una campaña electoral.

Ojalá, pues, este plazo que se está venciendo y que de alguna manera es el banderazo inicial en la carrera hacia la gobernación y las alcaldías de los municipios, no vaya a entorpecer los programas de las administraciones ni a enrarecer el ambiente político y ahondar más las diferencias que dejó en todo el país el pasado debate presidencial.

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