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miércoles, septiembre 28, 2022

La nueva Policía

El presidente Gustavo Petro volvió a esbozar durante la ceremonia de transmisión de mando de la Policía, celebrada el domingo pasado en la Escuela de Cadetes General Francisco de Paula Santander”, las reformas que su gobierno piensa introducirle a la Fuerza Pública y que en su concepto son necesarias para cambiar su actual filosofía, hacerla más igualitaria y erradicar la corrupción interna.

En presencia no solo del nuevo Director General de la Policía, sino de todos los comandantes recién designados de las distintas ramas de la Fuerza Pública, dijo el mandatario de los colombianos que las reformas serán tres y que todas tendrán como principio rector lo que él ha llamado la seguridad humana.

La primera reforma garantizará la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres al interior de la Policía y se ocupará para que se vuelva una práctica cotidiana. El segundo ajuste tiene que ver con cerrar la brecha entre los patrulleros y los oficiales, y la tercera iniciativa estará dirigida a capacitar a los uniformados en asuntos específicos para enfrentar la criminalidad.

Aprovechó el Jefe del Estado la presencia de los comandantes de todas las fuerzas del orden para insistir en que en adelante los indicadores para medir la seguridad ciudadana y por tanto los merecimientos para ganar ascensos y avanzar en la carrera militar; no serán los de las bajas, sino los de las vidas.

En cuanto a la primera reforma es bueno, por todo lo que significa la participación de la mujer en la vida del país, por sus suficientemente demostradas capacidades para asumir  responsabilidades y si se quiere por su honestidad, transparencia y buen juicio, una mayor participación de la mujer en la Policía; pero, como con tantas normas que se aprueban, en la práctica en una institución que es 88% hombres, tiene poca aplicación.

La segunda iniciativa, si bien tiene un sentido muy loable de querer que un patrullero llegue a ser general y de que los llamados cursos de ascenso sean gratuitos de tal forma que todos sin miembros de la institución puedan hacerlos y ascender, en la realidad es una utopía, primero por los costos que esto implicaría y segundo, porque la Fuerza Pública en todo el mundo es una institución piramidal que no permite un crecimiento horizontal.

La última reforma, por supuesto que hace uniformados y civiles, cuando ya hacen parte de la institución, personas mucho más útiles a la comunidad y mejor preparados para desempeñarse profesionalmente o técnicamente en algun oficio. Ojalá el Estado tenga la capacidad económica y educativa para preparar y capacitar a todos los miembros de la Policía.

Queda por ver si las reformas anunciadas y la decisión del nuevo gobierno de desmilitarizar la Policía permitirán hacer frente con efectividad a lo que el presidente Petro ha llamado el multicrímen y que no es propiamente el delito callejero, sino el que practican las grandes y poderosas organizaciones dedicadas al narcotráfico, al lavado de activos, a la minería ilegal y el cultivo de droga.

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