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Pereira
lunes, agosto 15, 2022

La nueva inseguridad

Ya es de común conocimiento que la seguridad en la ciudad ha ido cediendo todos los días. que ya no es como antes que se podía salir a la calle sin el riesgo de ser atracado o robado, que hay sectores por donde no se puede caminar, que llevar en la mano un celular es un riesgo y que tener un reloj fino o una cadena de oro es motivo seguro para los atracadores.

Lo que si es nuevo para los pereiranos es lo que se ha vivido en la ciudad en los últimos días. Bandas organizadas de delincuentes, todos venezolanos, que llegan de otras ciudades, que permanecen ocho o diez días, que salen a delinquir en grupos de cuatro o cinco, que estudian a sus víctimas, que actúan en sectores altos y que no tienen inconveniente en ingresar a un restaurante exclusivo o a un establecimiento privado para cometer su fechoría.

Esto fue lo que sucedió el fin de semana pasado en el sector de Pinares donde cuatro delincuentes llegaron en carro y en moto primero a una barbería y luego a un restaurante, entraron directo a donde estaba la víctima previamente identificada y luego de amenazarla con armas de fuego le quitaron los objetos de valor que llevaba.

Angustia, por supuesto, la modalidad de atraco, que sean grupos organizados, que sean venezolanos, que varios de ellos tengan antecedentes judiciales graves en su país y en Colombia, que estén armados, que estudien a las víctimas, que sepan por lo que van, que todo esto ocurra en lugares tradicionalmente tranquilos y vigilados, y que todo esto suceda en medio del asombro general.

Hay que celebrar la buena reacción de la Policía que permitió la ubicación de los delincuentes y la captura de buena parte de la banda, y al parecer la recuperación de algunos de los objetos robados; sin embargo, preocupa que el juez del conocimiento considere, como viene ocurriendo con tanta frecuencia, que no son un riesgo para la sociedad y los deje en libertad.

Muy buena parte de la inseguridad que vive la ciudad y de la llegada de personas que ven que aquí se puede cometer toda clase de delitos y, así sean capturados, no pasa nada; se debe a la laxitud de las autoridades judiciales que nunca encuentran motivos jurídicos para privar de la libertad a quienes han delinquido y han sido detenidos.

Según un dato oficial y que no puede ser más diciente, de las 2.165 personas que fueron capturadas por la Policía por la comisión de delitos de alto impacto, el 85% fue dejado en libertad luego de ser puestos a disposición de los jueces en las audiendias de legalización de captura.

Preocupa, pues, que a la ciudad estén llegando verdaderos profesionales de la delincuencia y que Pereira esté siendo mirada por estos, como un paraiso de la impunidad. Ya es suficiente con los delincuentes callejeros y con los grupos que se disputan el control del territorio en el negocio del narcotráfico y que todos los días deja personas muertas.

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