La nueva EDUR

Hace unos días la Asamblea Departamental, con una mayoría calificada, aprobó el proyecto de ordenanza con la cual acabó con la Promotora de Vivienda de Risaralda, una empresa industrial y comercial del orden departamental, y en su reemplazo creó la “Empresa de Desarrollo Territorial Urbano y Rural de Risaralda” (EDUR).

Según el gerente del nuevo ente, la iniciativa busca darle un panorama más amplio a la entidad sacándola del simple objeto de promover la construcción de viviendas para los risaraldenses de menos recursos, para encausarla en el propósito de idear y diseñar proyectos que vayan mucho más allá de esto e involucren elementos vitales para mejorar la calidad de vida de la población como son el urbanismo, el equipamiento urbano y las vías de acceso y circulación interna.

El departamento tiene, especialmente en los municipios del occidente, un inmenso déficit de vivienda. Por razones de presupuesto, pero también de olvido y desidia de los sucesivos gobiernos, una importante población no solamente no tiene vivienda propia, sino la posibilidad de acceder a ella, porque ni los municipios, ni el departamento se han preocupado por adelantar proyectos que ayuden a satisfacer esta sentida necesidad.

Basta visitar cualquiera de las poblaciones del departamento para ver la ausencia total de proyectos dirigidos a darle vivienda a sus pobladores y ni se diga de los que además de esto, tengan en cuenta aspectos que los hagan más agradables y mucho más amables para quienes los ocupen, y que en especial mejoren sus condiciones de vida.

De allí que tiene tanto sentido que el departamento tenga una entidad con la capacidad de idear y promover proyectos que cumplan con el propósito, no solamente de darle techo a un número importante de risaraldenses, sino acompañarlos con elementos que llenen las exigencias del mundo de hoy, y, bien importante, que les permita recibir el subsidio del Gobierno Nacional.

No se puede olvidar que para poder acceder a los recursos que tiene destinado el Gobierno para darle vivienda a muchos colombianos, es necesario estructurar proyectos que cumplan los requisitos y las condiciones que él exige, y para esto se requiere de una estructura operativa y administrativa que, no importa como se llame, tenga dentro de sus propósitos y su misión darle vivienda con mejor calidad de vida a los risaraldenses.

Ojalá, pues, la nueva entidad encargada de suplir la necesidad de techo de los risaraldenses, no sea un simple cambio de nombre, sino una verdadera transformación a una institución que promueva vivienda, que haga desarrollo urbano y rural, que apoye en este campo los municipios de Risaralda y que contribuya a elevar la calidad de vida de los risaraldenses.

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