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miércoles, diciembre 7, 2022

La marcha del lunes

El pasado lunes cientos de miles de empresarios, de comerciantes, de emprendedores, de agricultores, de trabajadores informales y de ciudadanos del común, hombres y mujeres, recorrieron las calles de Pereira y de las principales ciudades y poblaciones del país, para expresar pacíficamente su preocupación por los distintos anuncios del nuevo gobierno en materia tributaria e impositiva, por el aumento en el precio de la gasolina, por la propuesta de reforma pensional, por el proyecto de reforma política, por la reforma a la Policía, por la anunciada reforma laboral, por aval para invadir la propiedad privada y por el trato privilegiado que se ha propuesto para los jefes de las organizaciones criminales y para los peores delincuentes.

Distinto a las manifestaciones que se realizaron durante el gobierno anterior y que terminaban todas en los peores actos de vandalismos y en hechos de horror, la marcha del lunes fue pacífica, ordenada y respetuosa. No hubo un solo desmán, un solo vidrio roto, una vitrina quebrada, un supermercado saqueado, una estación del transporte destruida, un edificio público atacado, ni una expresión salida de tono.

Los marchantes se limitaron a caminar con banderas, con pancartas y con cartelones llenos de mensajes pidiendo replantear muchas de las propuestas del gobierno Petro y llamando la atención de sus funcionarios sobre sus peligrosos efectos en la reactivación de la economía, en el empleo y en el costo de vida de los colombianos.

Fue, pues, una expresión espontánea y pacifica de inconformidad de un número muy importante de colombianos con muchas de las propuestas que ha lanzado el nuevo gobierno y que no solamente desconocen la situación real que vive el país, sino que dejan ver un asomo de odio y de revanchismo con todo lo que no se parezca a quienes hoy están en el poder y a su estilo de gobernar.

En medio del peligroso unanimismo que ha construido el Gobierno en el Congreso, ojalá no producto del canje de favores, de la prepotencia con que los altos funcionarios están manejando las propuestas y del deseo de venganza de no pocos, la protesta y las marchas pacíficas son la única vía que les queda a los millones de colombianos que se están sintiendo afectados con la avalancha de reformas y de anuncios del nuevo mandatario, para expresar su desacuerdo e inconformidad.

Ojalá, despojado un poco de esa prepotencia que suele dar el ejercicio del poder y de ese perverso deseo de venganza que no esconden muchos sectores oficiales, el Gobierno entienda el verdadero sentido de la marcha del lunes y el mensaje que los cientos de miles de marchantes enviaron con su presencia en la calles y con las frases simples, pero llenas de sentido que se leían en los cartelones; no sea que pase igual que con el gobierno anterior que no supo entender el mensaje de la protesta social, la pacífica, y tuvo que soportar la de los infiltrados, la de los vándalos y la de los delincuentes disfrazados de marchantes.

Para estar informado

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