20.4 C
Pereira
miércoles, noviembre 30, 2022

La irresponsabilidad crece

Mientras las autoridades de salud pasan por momentos angustiosos, mientras los nuevas contagiados crecen y el “pico” no llega, la irresponsabilidad de la gente es cada vez mayor.

Esta semana los efectos en materia hospitalaria de la pandemia que azota al mundo, tuvieron su momento más crítico en la región desde que el país fue declarado en emergencia sanitaria. Hubo una noche en que las Unidades de Cuidados Intensivos de todo el Departamento tuvieron una ocupación del 98% y la disponibilidad de toda la red de hospitales y clínicas llegó al 78%.

Según voces serias, si se llegara a repetir el día en que fue necesario ingresa, en la misma jornada, cuarenta pacientes, la mayoría por Covid-19, a las UCI disponibles en el departamento, la capacidad de atención de la región colapsaría y habría que recurrir a pedir ayuda a las ciudades vecinas.

El Hospital Universitario San Jorge, por ejemplo, para no hablar sino del primero y más importante centro de salud de la región, ha tenido en los últimos días una ocupación en las Unidades de Cuidados Intensivos del 100% y en general en su capacidad de hospitalización, del 98%; es decir, que no le cabe un solo paciente más por delicado que esté.

Mientras todo esto sucede, mientras las autoridades de salud pasan por momentos angustiosos, mientras las estadísticas oficiales sobre nuevos contagiados crecen todos los días y el anunciado pico de la pandemia aún no llega; la irresponsabilidad de la gente es cada vez mayor y más evidente.

Basta salir a las calles a cualquier hora del día o de la noche, para ver montones de personas en las esquinas, en las plazas, en los sitios públicos y en los establecimientos más populares, haciendo nada y sin necesidad, y, lo peor, sin la observancia de las más mínimas recomendaciones de las autoridades para prevenir el contagio de la enfermedad.

Ni siquiera ver que cada día hay más personas conocidas contagiadas y que la enfermedad cada vez toca círculos familiares más cercanos, hace que la gente entre en razón y entienda que el coronavirus es en serio, que es de muy fácil transmisión, que se adquiere donde menos se piensa y que sus efectos pueden ser letales.
La ciudad y el departamento se estremecen por la muerte de cinco o seis personas en un deslizamiento de tierra, o en un accidente de tránsito, o en el derrumbe de una mina; pero parece no inmutarse por el grave contagio de 10.000 risaraldenses y, lo más doloroso, por el fallecimiento de más de dos centenares de personas.

Es hora, pues, de que los pereiranos y risaraldenses entiendan la magnitud del riesgo en que estamos y de que se actúe con responsabilidad, que si no es indispensable no se salga a la calle y que si es necesario hacerlo se use el tapabocas adecuadamente, se mantenga el distanciamiento y en general se observen todas las recomendaciones de las autoridades de salud, y no vaya a ser que si se llega a requerir de atención hospitalaria o de una UCI, no haya forma de recibirlo, porque la red clínica este colapsada.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -