La historia, tiene una oportunidad

El Archivo Histórico y Documental de Pereira tiene un valor inmensurable. Allí están actas, decisiones, testimonios y documentos que permiten reconstruir 163 años de vida de la ciudad. 
El terremoto del 10 de agosto no solo derribó edificaciones, afectó familias y paralizó a Pereira. También volvió a golpear uno de los patrimonios más importantes y valiosos de la ciudad, su Archivo Municipal, donde está guardada prácticamente toda su historia.
Parece una ironía dolorosa que, después de sobrevivir al terremoto que sacudió la región en el 95, el Archivo vuelva a ser víctima de un sismo. Aquella vez, la historia estaba en el sótano del Palacio Municipal y quedó sepultada bajo los escombros que dejó completamente inservible la edificación.
Con enormes dificultades y sin que exista certeza sobre si todo el acervo histórico y documental pudo recuperarse, el Archivo fue rescatado y una parte, con el tiempo regresó, al Palacio Municipal; y otra, llevada al recién construido Teatro Lucy Tejada.
Ahora, el nuevo terremoto volvió a ponerlos en riesgo. Los documentos que estaban en el Teatro Lucy Tejada quedaron completamente bajo los escombros, mientras los que permanecían en el Palacio Municipal sufrieron también la furia de la naturaleza. Son dos golpes sobre una memoria que no admite más olvidos.
Hoy se hacen esfuerzos para llevar el material que permanece en el sótano del Palacio a un reducido espacio habilitado en un colegio que no resultó afectado. Y para quitar de encima todos los escombros al que estaba en el Lucy Tejada. Son soluciones de emergencia, comprensibles en medio de la tragedia, pero que no pueden ser definitivas.
El Archivo Histórico y Documental de Pereira tiene un valor inmensurable. Allí están actas, decisiones, testimonios y documentos que permiten reconstruir 163 años de vida de la ciudad. No son papeles viejos, son la memoria de varias generaciones y el patrimonio de todos.
Preocupa también la forma como se realiza el rescate. Quienes manipulan estos documentos deben saber que su antigüedad y fragilidad exigen conocimiento, paciencia y técnicas especializadas. Un documento histórico puede perderse en segundos por una manipulación inadecuada.
Pereira debe convertir esta dolorosa circunstancia en una oportunidad. Es el momento de tener y acondicionar un verdadero Archivo Municipal, en un sitio seguro y técnicamente diseñado para restaurar, digitalizar y conservar todo el patrimonio documental. Sería un pecado dejar pasar esta oportunidad.
La reconstrucción no puede limitarse a calles, viviendas y edificios. También debe ocuparse de aquello que permite saber quiénes fueron y cómo llevaron la ciudad hasta aquí. Cada acta, cada documento, cada plano y cada registro tiene un valor que ninguna copia improvisada puede reemplazar.
La ciudad que hoy intenta levantarse de los escombros debe tomar una decisión de fondo. El Archivo necesita una sede propia, con seguridad, condiciones ambientales, organización, personal capacitado y tecnología. Que esta tragedia sirva para proteger, de una vez por todas, 163 años de memoria.

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