18.4 C
Pereira
lunes, septiembre 26, 2022

La educación, base de todo

Hoy, un joven que no tiene algún nivel de formación profesional o técnica, tiene muy escasa posibilidad de ser contratado de manera formal y con todas las garantías laborales.

Uno de cada dos jóvenes en el país, no estudia ni tiene un trabajo formal. Esta es la dramática conclusión del estudio que realizó la Fundación Corona sobre las condiciones sociales en que vive la población colombiana y que acaba de ser divulgado con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Juventud.

Según el documento, la gran mayoría de los jóvenes termina el bachillerato, los que por supuesto lo pueden hacer que también es un porcentaje que está muy lejos de los niveles que un país como el nuestro debería tener, tiene que quedarse en su casa, porque no puede acceder, principalmente por problemas económicos, a una formación universitaria.

Esto, obviamente, trae como consecuencia la dificultad para conseguir un trabajo formal y estable. Hoy, un joven que no tiene algún nivel de formación profesional o técnica, tiene muy escasas posibilidades de ser contratado en una empresa de manera formal y con todas las garantías laborales que ofrece la ley.

Esta realidad es dolorosamente la cuota inicial del grave problema social que tienen nuestras ciudades, de decenas de jóvenes sentados, desde muy tempranas horas de la mañana y hasta muy tarde en la noche, en las esquinas y en los muros de los parques, consumiendo droga, cuando no es atracando a todo el que pase por el lugar.

Una realidad que también explica la masiva participación de esta población en las protestas sociales que se presentaron en todo el país el año pasado y que aún ocurren en ciudades como Bogotá, y que causaron destrozos e inmensos daños al comercio, al transporte masivo, a los bienes públicos, a las entidades financieras y en general a las ciudades.

Es muy fácil pasar de estar en una esquina fumando marihuana todo el día, a cubrirse el rostro, armarse de una varilla, salir a la protesta, recorrer las calles y emprenderla contra todo lo que se encuentre en el camino, así no se tenga ni idea de lo que supuestamente son la razones para cometer semejante absurdo.

Por eso, programas como “Matricula Cero” en el campo nacional y “Risaralda Profesional”, en el ámbito regional con el cual el Departamento ha entregado cerca de 9.000 becas universitarias a jóvenes de escasos recursos económicos, son valiosas iniciativas que ayudan a reducir esa inmensa población joven que se queda cada año sin posibilidad de formarse profesionalmente y de poder conseguir luego un trabajo estable y bien remunerado.

La educación es la única manera posible de combatir la desocupación y trabajo informal y mal remunerado, y en que se puede, a través de un ingreso justo y acorde con la formación y el conocimiento, acelerar la recuperación de la economía en nuestras ciudades y crear nuevas posibilidades laborales para más jóvenes profesionales.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

El derecho a la ciudad

¿Qué está pasando en Guásimo?

Atesa, empresa de todos

- Advertisement -