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martes, junio 25, 2024

La comida callejera

Lo preocupante de este hallazgo es que es solo un ejemplo del grave problema de salubridad que tienen todas las ventas de comida callejera.
Mientras en Dosquebradas las autoridades sanitarias del municipio sellaron una decena de establecimientos de venta de alimentos, por no cumplir con las condiciones mínimas de salubridad, en Pereira ciudadanos denunciaron por las redes sociales la falta de control de la dependencia respectiva a los llamados carritos de tintos.
En un video que circuló profusamente por los medios de comunicación  digital, se observa claramente el estado de suciedad y contaminación en que están los termos que utilizan los vendedores de tinto para llevar el café y otros productos calientes que venden en la calle a cientos de consumidores habituales de estas bebidas.
Los carritos de tinto es una modalidad de venta ambulante muy común en nuestras ciudades y que tiene una clientela no solo fija sino muy grande. Sin embargo, es un negocio que no es de las personas que recorren las calles ofreciéndo un tinto o dejando el café en talleres, almacenes y demás sitios que son su clientela, sino de una o varias personas que son dueñas de todo el entable, incluido el producto que entregan para la venta.
Los vendedores reciben todos los días a primera hora, no solo el carrito en que transportan el producto, sino los termos llenos de las distintas bebidas y al final de la tarde deben devolver el vehículo y los recipientes con el dinero correspondiente al mínimo de ventas establecido por el dueño del negocio.
Los responsables entonces de este atentado contra la salud de los ciudadanos no son los vendedores que caminan todo el día vendiendo el tinto y los demás productos, sino los dueños del negocio, los que preparan al amanecer el café, nadie sabe con qué calidad de agua ni en qué recipientes, lo empacan en los termos y se le entregan a los vendedores ambulantes.
A aquellas personas son las que las autoridades deben controlar y quienes tienen que responder por semejante irresponsabilidad. Ofrecer y poner en venta unos productos en las condiciones que fueron encontrados algunos termos de tinto, es un atentado contra la salud de los ciudadanos que debe ser sancionado por lo menos con el cierre inmediato del negocio y el decomiso de todos los recipientes.
Lo preocupante de este hallazgo es que es solo un ejemplo del grave problema de salubridad que tienen todas las ventas de comida callejera. Los asaderos al aire libre, las ventas de arepas, los jugos preparados con agua recogida y en general las cocinas instaladas en las esquinas, preparan y sirven alimentos en medio de una suciedad y un desaseo dramático.
Es hora, pues, de que las autoridades de salud le pongan control a las ventas callejeras de toda clase de alimentos, que se revisen las condiciones en que se preparan y le son servidas a la gente, empezando por la características de higiene en que se guardan los productos que se van a preparar, y que no se tenga ningún margen de tolerancia con quienes no ofrecen los requisitos mínimas de asepsia y salubridad.

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