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jueves, junio 20, 2024

La anarquía carcelaria

La falta de autoridad y la desidia del Gobierno para enfrentar el grave problema carcelario del país y para acabar con la anarquía que viven las cárceles, han cobrado una nueva víctima.

El asesinato el jueves pasado del Director de la Cárcel La Modelo, cuando regresaba a su casa en las horas de la tarde, a manos de sicarios motorizados al servicio de criminales detenidos en el mismo centro carcelario, deja nuevamente al descubierto, de un lado el grave problema en que se han convertido todos los penales del país y del otro, la negligencia del Gobierno para dar protección a las personas que están poniendo en alto riesgo sus vidas por cumplir con sus deberes.

En las cárceles del país no manda el Inpec, ni sus directores, ni el personal administrativo, ni los guardianes. Quienes ponen las reglas y dicen que se hace, cómo se hace, quiénes pueden entrar o salir del penal, a cuál establecimiento carcelario van los delincuentes a para pagar sus penas, en cuál patio se les recluye, qué comida se le suministra, cuándo se hacen las requisas, qué cosas pueden entrar las visitas, no son las autoridades penitenciarias, ni los jueces, ni el ministerio, sino los jefes de las bandas que se forman al interior de los penales.

Al coronel retirado Elmer Fernández lo asesinaron, según las amenazas que se conocieron, porque había intensificado las requisas a las celdas del patio 4 donde están recluidos los cabecillas de algunas organizaciones criminales dedicadas al secuestro, a la extorsión y tráfico de estupefacientes en varias regiones del país; y además porque omitió recientes amenazas donde los presos de ese patio le decían que si se metía con ellos y continuaba las requisas matarían su familia.

La otra realidad que desnuda el asesinato del coronel Fernández es la desidia del Gobierno para proteger a las personas que son víctimas de amenazas graves y están de verdad en alto riesgo de ser asesinadas por las organizaciones criminales que operan en el país o por quienes han resultado afectos con sus decisiones.

Contrario a lo afirmado por el Director de Inpec en el sentido de que el fallecido funcionario no tenía protección especial porque apenas dos días antes había conocido de las amenazas contra su vida y la de su familia y se estaba en el trámite para el estudio de seguridad, hay pruebas de que el asesinado director desde el nueve de mayo tras recibir los panfleto con las amenazas de Pedro Pluma, había pedido protección; solicitud que nunca fue atendida.

El coronel Fernández ni siquiera iba en un carro blindado al momento del ataque sicarial, mientras por todo el país circulan cientos de asesinos convertidos en gestores de paz, de terroristas beneficiados con libertad condicional por cuenta del proceso de paz, de delegados de los grupos guerrilleros supuestamente participando de las mesas de diálogo y de miembros de la primera línea indultados por el Gobierno, en carros blindados y con decenas de escoltas pagados por el Estado. Esto para no hablar de los vehículos blindados de la Unidad Nacional de Protección que son utilizados por algunos funcionarios de esta institución para mover libremente por toda la ciudad millonarios cargamentos de droga.

El desorden, la falta de autoridad y la desidia del Gobierno para enfrentar el grave problema carcelario del país y para acabar con la anarquía que viven las cárceles, han cobrado una nueva víctima y han hecho salir corriendo al Subdirector de La Modelo luego del asesinato del coronel Fernández. Ojalá, esta muerte cruel sirva para que el Ejecutivo corrija su posición y le meta la mano a las cárceles del país.

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