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jueves, agosto 18, 2022

Informe que preocupa

Según un reciente estudio del Observatorio de Drogas de Colombia, dos de cada cinco estudiantes universitarios en el país ha probado alguna vez en su vida, alguna de las sustancias que producen dependencia física o síquica en la persona; y uno de cada cinco ha consumido recientemente alguna droga ilícita.

Dice también el estudio que uno de cada diez estudiantes de primaria o de secundaria ha probado marihuana u otra sustancia alucinógena y que uno de cada cinco ha recibido ofertas para comprar o probar alguna sustancia ilícita como la marihuana, la cocaína, el basuco, o el éxtasis.

Anota también el dramático informe de la ODC que cada vez es más temprana la edad a la que la población estudiantil se inicia en el consumo de los barbitúricos y las sustancias alucinógenas. Para esta vez, anota el estudio que los jóvenes se están iniciando en esta macabra práctica a los 14.1 años de edad.

Y lo peor, uno de cada tres estudiantes de primaria o de secundaria sostiene que es fácil conseguir uno cualquiera de los productos ilegales de uso habitual, y más grave aún solo el 27%, es decir uno de cada cuatro, piensa que su consumo ocasional puede generar algún riesgo para la salud de la persona.

Pero lo más preocupante del estudio del Observatorio de Drogas, es que el Departamento y en general el Eje Cafetero son una de las regiones del país donde los estudiantes más consumen sustancias ilícitas. De acuerdo al documento, los tres departamentos sumados  son la zona que más se ve afectada por el uso de estupefacientes.

En el caso de Risaralda, el documento dice que después de Caldas, el nuestro es el departamento con más altos indicadores de consumo de sustancias ilegales entre la población escolar. En el uso de marihuana, por ejemplo, la droga más usada por los jóvenes, el Departamento aporta el 14% al consumo nacional, e igual sucede con sustancias también muy recurridas como la cocaína y el LSD.

La pregunta obvia es qué se está haciendo para prevenir ese mal, para evitar que los niños y adolescentes de los colegios se inicien tan temprano en esta  letal práctica, para combatir el consumo dentro de los centros educativos y para controlar la fácil adquisición de estupefacientes dentro y en los alrededores de los colegios y universidades.

No puede ser, pues, más sombrío el panorama del consumo de sustancias ilícitas entre los estudiantes de colegio y de universidad, y especialmente el de los jóvenes de nuestro departamento. Esta es una práctica que está creciendo desaforadamente, que suma víctimas cada vez más jóvenes, que cada día es más fácil de conseguirla y que nadie hace algo para evitarlo.

Para estar informado

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