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Pereira
domingo, febrero 5, 2023

Indignante

Indignante, no de otra manera se puede calificar la situación que viven las personas detenidas por diversos delitos en el comando de la Policía de Santa Rosa de Cabal y que este periódico registró en la primera página de su edición del pasado miércoles.

La foto muestra a medio centenar de personas sindicadas de varios delitos que permanecen al aire libre en un patio del comando de policía, en un espacio delimitado por vallas metálicas movibles, y vigiladas permanentemente por una veintena de policías para que, primero no se enfrenten entre ellos y segundo, no se escapen.

Lo más doloroso es que la situación de Santa Rosa no es aislada, sino la condición generalizada de la inmensa mayoría los municipios del Departamento y del país. En la sola Área Metropolitana Centro de Occidente hay, en las estaciones de policía, 114 detenidos de los cuales solo 12 están condenados, el resto son personas que están sindicadas pero aún o se les ha resulto su situación jurídica.

Estas personas, muchas de ellos con problemas de salud graves y que no reciben una alimentación mínima, igual que en Santa Rosa, permanecen en espacios cuya capacidad máxima es 42 detenidos, con condiciones de higiene y salubridad lastimosas, y sin ninguna garantía de seguridad para ellos y para la sociedad.

Los detenidos que permanecen en estas estaciones, no se han ido para sus casas, no por las medidas de seguridad de los sitios o la estricta vigilancia de la Policía, sino porque no han querido, o tal vez porque tienen la esperanza de ser dejados en libertad una vez se aclare su situación y de escapase serían investigados por del delito de fuga y complicarían su condición jurídica.

Pero es absolutamente inhumano que 114 personas estén retenidas en unos espacios que son máximo para 42 detenidos, o que, como ocurre en Dosquebradas, 55 sindicados permanezcan privados de la libertad en un lugar que solo es para seis detenidos, sobre todo si esa permanencia es por largo tiempo.

Ahora, es igual o peor de indignante para un policía tener que, como lo muestran las fotografías de este periódico, cuidar cincuenta detenidos, como si fueran animales, que no se salten las vallas policiales y se vayan para la calle, en vez de estar cumpliendo con su labor constitucional de velar por la vida y seguridad de los ciudadanos.

|La Corte Constitucional ha ordenado al Inpec, para proteger los derechos de las personas privadas de la libertad, no recibir en los centros carcelarios del país más detenidos por encima de su capacidad locativa, pero en la práctica lo que está haciendo es trasladar el problema a las estaciones de policía y de paso llevarse de calle la dignidad de los policías.

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