22.4 C
Pereira
lunes, febrero 6, 2023

¡Increíble!

Vergonzosas, por decir lo menos, son las imágenes que este periódico púbico en una de sus páginas el pasado miércoles, y en las que da cuenta de la odisea en que se ha convertido la renovación de la licencia de conducción, en las oficinas del Instituto de Movilidad de Pereira.

Colas interminables de personas que muchas veces llegan el día anterior y pasan toda la noche a la intemperie para alcanzar a reclamar a primera hora, cuando las oficinas abren su atención al público, una de las 100 o 110 fichas que un funcionario entrega y que es el máximo de personas que atienden en el día.

Quien no haga esto o no le compre el turno a uno de los avivatos que cogieron por lucrativo negocio amanecerse en las afueras de las oficinas del Instituto de Movilidad y luego vender el puesto a un precio que varía de acuerdo al ficho, difícilmente podrá renovar su licencia en las próximas semanas.

Se dirá que el Gobierno Nacional desde hace rato viene llamando la atención de los colombianos que tienen la obligación de renovar el pase este año, para que hagan con anticipación el trámite correspondiente y no lo dejen para último momento, y eviten así las aglomeraciones y la congestión que se está viviendo hoy, y que quien ha desatendido los llamados está sujeto a sufrir las incomodidades que genera esta falta de previsión.

Esto puede ser cierto; sin embargo, los ciudadanos tienen el derecho a esperar hasta última hora para renovar su licencia y el Estado tiene la obligación de proveer los mecanismos y los procedimientos que le permitan a la persona hacer la gestión y una vez llenado los requisitos, obtener su nuevo pase.

En el caso de Pereira el Instituto de Movilidad ha debido, de un lado disponer de los mecanismos que permitan que los interesados puedan agendar la cita a través de un número telefónico previamente habilitado para el tema o por internet, y del otro, tomar las medidas necesarias para ponerle fin al odioso mercado de las fichas que hoy se hace en las puertas del Instituto y a los ojos de todo el mundo.

Distinto a entregar unas fichas para atender por orden, nada ha hecho el Instituto de Movilidad para tratar de aumentar significativamente el número de personas atendidas, y a pegar un aviso en los vidrios diciendo que no se dé plata y se denuncie a los intermediarios, nada ha hecho para evitar esa inhumana práctica de tener que amanecerse para poder coger un turno que permita renovar la licencia y para acabar con el sucio negocio de la venta de los turnos.

Hoy, cuando la tecnología ofrece tantas posibilidades, es increíble que el Instituto de Movilidad todavía tenga un funcionario entregando en la calle fichas para atender a quienes necesitan renovar la licencia de conducción y que tolere que a sus ojos unos cuantos vivos hagan su agosto por cuenta de la incompetencia de la entidad.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -