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Pereira
viernes, agosto 19, 2022

Herejías

0303 Buitrago

Columnista

Me parece que la fea espada de Bolívar que él nunca usó pues la presencia de los generales en las batallas era de lejitos,  como lo sigue siendo en tiempos modernos, no es símbolo de nada y su participación en la escenografía de la posesión presidencial significa aún menos que las reliquias falsas que los turistas traen de la Tierra Santa.

Sería más  conmovedor y representaría el inicio de un cambio,  programar para ese día el entierro en la Iglesia de los Mártires,  del cadáver ( si es que saben donde encontrarlo) del sacerdote Camilo Torres. Sería el testimonio de que hemos superado y estamos sepultando con los debidos honores una ilusoria época que creyó en la lucha armada y  creyó también que  las ideas del socialismo eran solución  a la pobreza de la mayoría de los habitantes de Latinoamérica.

El 7 de Agosto van a cambiar algunas cosas que son meras apariencias y les van a subir los impuestos a algunos ricos que no se van a arruinar por eso ni se van a ir del país porque no hay en el mundo un lugar en donde puedan vivir mejor de lo que aquí viven. En cuanto a los nadies, un colectivo al que  pertenezco, seguiremos siendo inexistentes en el nuevo gobierno como lo hemos sido siempre porque nuestras opiniones solamente son tenidas en cuenta si permiten enjuciarnos para meternos a la cárcel o si repiten las tonterías del gobernante.

Hay problemas que podrían resolverse pero no se van a estudiar siquiera. No se ha hecho estudio científico de los cambios en el procesamiento de documentos de papel a documentos electrónicos que transformó por completo el mundo de los juzgados aumentando en vez de acortar la demora de las sentencias. Tampoco se ha estudiado la obsolescencia del sistema de cabildos indígenas. El necesario cuidado del medio ambiente se ha convertido en un pesimismo absurdo o en un negocio de avivatos que dificulta el aprovechamiento de nuestros recursos naturales.

El crecimiento de la población favorece a urbanizadores ,  políticos y  multinacionales. Pero ese crecimiento es la causa de problemas de seguridad e inestabilidad social insolubles porque la fuerza necesaria para controlarlos ya no es “políticamente aceptable” . Volvimos a una sociedad donde tendremos que matarnos unos a otros alegando defensa propia. Detener el crecimiento frenético de las ciudades es un desafío pendiente.

Nos esperan 4 años de mentiras del gobierno y mentiras de la oposición. No deberíamos tener esperanzas ni miedos nuevos porque ese es el mismo plato que nos hemos estado comiendo desde cuando recordamos haber tenido uso de razón. Si es que alguna vez llegamos a usarla.

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