Hay que tomar nota


Según un reciente estudio del DANE sobre el envejecimiento en Colombia y las condiciones que esto puede reclamar, el promedio de edad de la población colombiana en el año 2049 será de 60 años; sin embargo, en los tres departamentos del Eje Cafetero, este fenómeno se presentará mucho antes.

Hoy el índice de envejecimiento del país, entendido este como la cantidad de personas mayores de 60 años frente a los niños y jóvenes menores de 14 años, es superior al 100%, es decir que en la actualidad son más las personas mayores a esa edad que los colombianos con menor edad, y se espera, de acuerdo a la tendencia que muestra el estudio, que este porcentaje sea cada vez mayor hasta alcanzar que la suma de todos los grupos de edades menores de 60 años sea menor que los mayores de esta edad.

Ahora, este fenómeno tiene un comportamiento más acentuado en el Eje Cafetero. Aquí se espera, contrario a lo que sucede a nivel nacional donde la población mayor se nivelará con la menor de 60 años en el año 2049, que este fenómeno ocurra 20 años antes, es decir en el 2029, una fecha que entre otras cosas está a la vuelta de la esquina.   

Esto no tendría mayor importancia, si no fuera por las repercusiones sociales, económicas, en salud, en alimentación, en recreación y pensionales, que tiene y lo poco preparadas que están nuestra sociedad y nuestras ciudades para atender la nueva circunstancia de tener una población mayoritariamente por encima de los 60 años.

Las personas mayores son más vulnerables, requiere un mayor cuidado, tienen problemas de salud, tienen limitaciones de movilidad, su alimentación no es igual y por tanto exigen de una sociedad y una ciudad que les brinde especial atención y lo que su edad implica, y las nuestras no están preparadas para eso.

La Ciudad, por ejemplo, tiene andenes bonitos y algunas veces amplios, y parques agradables, pero con pisos en adoquines que se levantan y donde las personas mayores se tropiezan y pueden caer; o tienen cebras y semáforos peatonales, pero sus tiempos son los normales que son diferentes a los que necesita una persona mayor que camina más lento y en algunas oportunidades con limitaciones a la movilidad, y por supuesto se demora más para cruzar la calle.

Y ni hablar de su condición económica. Buena parte de las personas mayores no tienen los ingresos asegurados para cubrir sus necesidades vitales y requieren de una ayuda para subsistir. El Estado tiene subsidios para esta población como el programa Colombia Mayor, pero obviamente a más población adulta más presupuesto se requerirá para atender estas personas.

Es urgente, pues, que la Ciudad tome nota y haga conciencia de este fenómeno de envejecimiento acelerado de sus habitantes y se prepare para atender una población que requiere de mayores cuidados y de especiales condiciones para que sus últimos años de existencia los pueda vivir sin angustias, ni dificultades.


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