Esa no es la vía

El llamado Comité Nacional del Paro ha convocado para mañana a una nueva jornada de protesta en todo el país. Dicen los promotores de la marcha que la reforma tributaria que ha presentado el Gobierno y que está a estudio del Congreso, afectará de manera grave a las pequeñas y medianas empresas.

De otro lado, la marcha tiene como propósito, según sus promotores, pedirle al Legislativo que le de trámite inmediato a las iniciativas que presentó a su consideración el mes pasado el Comité del Paro y que fueron avaladas por un grupo de congresistas de diferentes corrientes políticas.

Aunque es evidente que las motivaciones para la jornada de hoy son muchísimo menores a las que promovieron e impulsaron las marchas de mayo y junio, y que tuvieron participación de tantos sectores, no hay duda de que es un derecho que tienen los colombianos, que hay que respetar y el Gobierno tiene obligación de proteger.

Sin embargo, la pregunta que hay que hacer es ¿si conociendo de sobra en lo que terminan movilizaciones como la que se ha citado para mañana, es conveniente y vale la pena insistir en realizarla? Todos saben, empezando por los propios organizadores de la marcha, que después de los desfiles pacíficos y de las intervenciones públicas de los líderes, viene la presencia de los enemigos del orden y del respeto, y con ellos los desmanes, la destrucción y el caos.

Si, sin existir motivos puntuales, ni movilizaciones programadas, unos cuantos vándalos siguen tomándose algunos puntos de la ciudad, bloqueando las vías, emprendiéndola contra el transporte público, destruyendo los bienes que son de todos, saqueando el comercio e impidiéndole a los habitantes de los sectores vecinos trabajar, cómo irá a ser mañana que habrá protesta social y presencia masiva de personas.

Los organizadores de estas jornadas han dicho siempre que sus marchas son pacíficas y que no están de acuerdo, ni patrocinan cualquier expresión violenta que al interior se quiera promover; sin embargo, nada hacen para evitarlo o siquiera controlarlo. La sola manifestación de condena de cualquier desmán no es suficiente cuando se sabe que detrás de su marcha organizada y tranquila vienen la violencia y el vandalismo.

Por eso, si de verdad el Comité del Paro, el nacional y el local, no está de acuerdo con las vías de hecho, con los bloqueos, con las amenazas a los conductores y transeúntes, con los ataques al transporte masivo, con la destrucción de los semáforos, con la violencia contra estaciones de policía y con los saqueos al comercio, lo que debe hacer es suspender la jornada de mañana y tramitar sus peticiones y propuestas a través de los diálogos, la concertación y los acuerdos. Esa es la vía que le aporta al país y que no le hace el juego a los delincuentes.

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