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jueves, octubre 6, 2022

Era de esperarse

A nadie puede extra?ar el retroceso que acaba de tener Colombia en la ?ltima medici?n de Transparencia Internacional sobre la percepci?n de corrupci?n que hay en el pa?s. Seg?n el estudio que peri?dicamente hace esta corporaci?n, Colombia obtuvo en la ?ltima medici?n una calificaci?n de 36 puntos sobre 100, lo que le signific? haber descendido del puesto 96 al 99, en la lista de los 180 pa?ses de todo el mundo a los que se le hace este monitoreo.

 

Colombia aparece en Am?rica Latina por debajo de pa?ses como Uruguay, Chile, Argentina, Brasil y Per?; tiene el mismo puntaje de Panam? y solamente est? mejor en percepci?n que Venezuela y Ecuador. Y dentro de los pa?ses que conforma la Organizaci?n para la Cooperaci?n y el Desarrollo Econ?mico (OCDE), ocup? el nada honroso pen?ltimo lugar entre 36 naciones, solo superando a M?xico.

 

Con todo lo que ha sucedido recientemente en el pa?s, con los graves problemas en la justicia, con la falta de efectividad de las investigaciones, con los se?alamientos de corrupci?n en las campa?as políticas, con el deterioro de la imagen del Congreso, con la mitad de los mandatarios regionales y locales elegidos popularmente investigados y con la p?rdida de confianza en prácticamente todas las instituciones; no pod?a esperarse un resultado mejor.

 

Esta es la percepci?n l?gica que debe tener cualquier colombiano del manejo de los recursos p?blicos, de los sistemas de contrataci?n oficial, de los procesos licitatorios del Estado, de los contratos de concesi?n, de los tr?mites ante el gobierno y de las sanciones por parte del sistema judicial.

 

En el pa?s nadie cree en la justicia, todo el mundo piensa que sus decisiones tienen precio, que el Congreso solo act?a cuando hay ?mermelada?, ninguno cree que sea posible ganar una licitaci?n sin una coima de por medio, ni que se pueda conseguir un permiso, o tramitar una licencia, o salir bien librado de una investigaci?n de un ente de control si no se llega a un ?acuerdo? con el funcionario respectivo.

 

C?mo hacer para que, además de los esfuerzos que en muchos sectores se est?n haciendo para desterrar la corrupci?n, para denunciar a los funcionarios venales, para crear una cultura de legalidad, para no aceptar las exigencias a cambio de una actuaci?n que es obligaci?n del Estado y para no hacerle el juego a la delincuencia oficial, se pueda devolver a los ciudadanos la confianza en las instituciones.

 

Este es, pues, fuera de acabar con la corrupci?n, el gran reto que tienen quienes a?n creen que no todo est? perdido y que es posible ganarle la guerra al delito, a la coima, a la venalidad y a la ?mermelada?.

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