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Pereira
jueves, diciembre 1, 2022

En pésima época

Claro que cualquier obra de infraestructura que se adelante en una Ciudad, especialmente si es vial, trae consigo incomodidades y molestias tanto a los vehículos que circulan por el lugar, como a los transeúntes y a los propios negocios y establecimientos públicos y comerciales que hay alrededor.

Es el pago que se debe hacer para mejorar las condiciones de las vías o para tener las obras que mejoren el entorno del lugar y que facilitan el acceso de los vehículos y de las personas. Es imposible tener una ciudad bonita, agradable, atractiva en su comercio y cómoda para ciudadanos y visitantes, sin que permanentemente se estén haciendo obras.

Sin embargo, las administraciones deben procurar programar la ejecución de cualquier obra de desarrollo que se quiera emprender o de mejoramiento de las actuales, pensando en causarle las menores molestias e inconvenientes posibles a los ciudadanos y a los vecinos del sector.

Si se va a realizar una obra de infraestructura, por ejemplo en el centro de la Ciudad o en un sector comercial, para qué programarla durante el mes de diciembre que es la época comercialmente más importante y en la que prácticamente los comerciantes hacen el año o recuperan lo dejado de vender durante el resto del período; cuando bien se puede ejecutar en cualquier otra época del año.

Basta imaginar el perjuicio que se le podría hacer a un centro comercial cualquiera si hubiera que cerrar todas sus vías aledañas durante todo el mes de diciembre por causa de una obra de construcción o de repavimentación de sus calles, o al centro de la ciudad por la misma razón.

Decimos esto, por que es exactamente lo que hoy está sucediendo en el centro de la Ciudad, a lo largo de la carrera séptima y de calles de alto flujo comercial como la 18. Estas vías están completamente cerradas al tráfico automotor y el acceso de los peatones a ellas, es una verdadera odisea.

Lo grave de esto es que el Centro ya lleva varias semanas en este estado. Es decir, el comercio de estos sectores lleva mucho tiempo sin público comprador y, como avanzan las obras, con absoluta seguridad les tocará soporta esta soledad el resto del año, con los demoledores perjuicios económicos que esto trae para todos los negocios que hay en estos sectores.

Es urgente que el Gobierno de la Ciudad tome de inmediato las medidas que permitan, de un lado habilitar los mayores tramos posibles de vías y el acceso a aquellas zonas que no  sea posible concluir y del otro, minimizar los perjuicios que las obras estén causando. La Ciudad no puede, después de todo lo que ha sucedido, castigar de esta manera una actividad que es base muy importante de su economía y que convoca tradicionalmente a todos los habitantes de la región.

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