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domingo, noviembre 27, 2022

En modo elecciones

Ayer viernes 28 de octubre venció el plazo para que aquellas personas que estaban vinculadas a la administración pública en un cargo de dirección o que maneje recursos del Estado, y estén aspirando a ser candidatos a una gobernación, a una alcaldía, a una asamblea departamental o a un concejo municipal, renunciaran a sus cargos para no incurrir la inhabilidad que contempla la ley.

Ya en el pasado mes de septiembre se había vencido el plazo para que estas mismas personas que están aspirando a ser candidatos, dejaran sus cargos si sus candidaturas la van a presentar con el respaldo de grupos significativos de ciudadanos, es decir, lo que comúnmente se llama por firmas.

En la práctica la fecha del 28 de octubre se convierte en el banderazo de inicio de la campaña política; porque, de un lado,, aunque muchos exfuncionarios nieguen su interés en ser candidatos, su retiro se vuelve la confirmación de un rumor que hace rato está en el ambiente político, y del otro, queda develado si los actuales mandatarios van a tener alguno de sus colaboradores como candidato.

A partir de ahora, todas las decisiones desafortunadamente empezaran a girar en torno a la política. Las de los gobernantes se tomarán pensado en que beneficien al candidato afecto al mandatario; las de las asambleas y concejos que sirvan para allanar el camino de los candidatos de las bancadas mayoritarias; y las de los funcionarios con algún mando, que ayuden a empujar la candidatura oficial de su partido.

En adelante quien quiera hacer una diligencia o tramitar algo ante los gobiernos departamental o municipal, tendrá que garantizar que acompañara al candidato que le indique el funcionario de turno, si es quiere que su solicitud tenga un trámite expedito y, sobre todo, el resultado que necesita.

Y ni se diga la contratación oficial. Los contratos de prestación de servicios de las administraciones solo responderán a los acuerdos que se hagan con los distintos partidos y movimientos políticos para apoyar al candidato oficial del Ejecutivo; y las obras públicas serán la retribución para quienes le apuesten económicamente al candidato de la continuidad.

Entra, pues, el país a partir de ahora, en época preelectoral. Doce meses en los que todo se mueve mirando hacia las elecciones, los gobiernos dejan de pensar en su departamento o en su ciudad, para gobernar para los intereses de sus candidatos; los gobernantes solo piensan en dejar sus reemplazos; y en los que los funcionarios ponen el estado al servicio del candidato que les garantice la permanencia en su cargo.

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