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Pereira
jueves, julio 25, 2024

En buena hora

Las entidades encargadas de hacer el control y el seguimiento a los establecimientos que preparan y ofrecen comidas preparadas, no lo hacen con el rigor que esta actividad exige.
En buena hora la Secretaría de Salud de Pereira está adelantando un plan de visitas a los restaurantes y sitios donde se preparan y consumen alimentos, para verificar el cumplimiento de las medidas higiénicas y sanitarias establecidas para este tipo de establecimientos y garantizar las óptimas condiciones en los alimentos servidos a los consumidores.
Una cosa es lo que los habituales clientes de esta clase de establecimientos aprecian a simple vista y lo que se ve en el espacio donde se atiende al público y se sirven los alimentos, y otra lo que hay en las cocinas y los sitios donde se almacenan, manipulan y preparan los alimentos que se sirven a los clientes.
De hecho, según un informe que publicó este medio la seman pasada sobre el avance de este programa de vistas y control, varios restaurantes, entre ellos algunos de comida china, fueron cerrados por violar las normas de salubridad fijadas por las autoridades de salud y al detectarse la presencia de plagas y de animales transmisores de enfermedades y virus atentatorios contra la salud de las personas.
Si hay algo en lo que las autoridades deben ser rigurosas y estrictas es el control al manejo, manipulación, preparación y servido de los alimentos, no solo por la obligación de suministrar unos productos sanos y libres de cualquier contaminación, sino por el riesgo que puede haber para la salud de quien los consume.
El control a los negocios de venta de comidas preparadas no puede ser esporádico ni solo cuando una persona recurre a las autoridades a poner una queja sobre algún establecimiento de comidas, sino una tarea permanente, rigurosa y realizada por funcionarios conocedores de las normas y sobre todo, del tema de salubridad alimentaria.
Lamentablemente, las entidades encargadas de hacer el control y el seguimiento a los establecimientos que preparan y ofrecen comidas preparadas, no lo hacen con el rigor que esta actividad exige. Son esporádicas y superficiales las visitas a estos negocios y peor aún laxas en la exigencia de las condiciones de salubridad e higiene que ellos deben cumplir.
No es atrevido decir que si las autoridades respectivas cumplieran permanente y juiciosamente con esta tarea, buena parte de los restaurantes y negocios de venta de comida preparada, y la casi totalidad de los negocios callejeras y las cocinas ambulantes, tendrían que ser cerradas por atentar contra la salud de los consumidores.
Ojala, la tarea que viene desarrollando desde hace algunas semanas la actual administración, a través de la Secretaría de Salud, y que ya ha arrojado palpables resultados, no solo se mantenga en el tiempo, sino que se intensifique y se amplíe a todos aquellos negocios que manipulan y venden comida en las calles y parques de la Ciudad.

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