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sábado, enero 28, 2023

Empieza la Navidad

Con la encendida esta noche de las velitas, de los faroles, de la acostumbrada iluminación en todos parques y lugares públicos por parte de la Administración Municipal, y en general de todas las luces de colores, tradición milenaria del mundo creyente, se inicia en forma la época de Navidad.

De ahora en adelante la gente, a pesar de todo, estará pensando más en la novena de Navidad, en los aguinaldos, en las celebraciones de noche buena, en la cena de año nuevo, en la natilla y los buñuelos y en las reuniones familiares, que en trabajar o en comprometerse con actividades serias y trascendentales.

Y no es malo que la gente tome, obviamente con todos los protocolos de bioseguridad, una actitud más relajada, más festiva, más disipada durante este mes, al fin y al cabo, estos son unos días con un inmenso valor cristiano, que tienen que alegrar el alma de toda persona creyente y producir un inmenso regocijo en ella, por el gran acontecimiento que se conmemora.

Lo importante es que conjuntamente con esa actitud alegre y fiestera que asume la mayoría de las personas, se reflexione sobre el profundo significado de estos días y el valor que tiene la celebración de la Navidad.

La Navidad no puede ser sólo una época de parranda, de fiesta, de licor, de música, de baile, de olvido de todas las obligaciones y compromisos cotidianos donde se les da rienda suelta a las celebraciones mundanas y se olvida el sentido religioso y humano que tiene el nacimiento de Jesús y todos los símbolos y costumbres que se han ido formando en torno a este suceso.

Son unos días que tienen que servir para hacer el balance, en todos los órdenes, de lo que fue el año que ahora termina; para celebrar aquellas cosas que salieron bien y analizar las posibles causa de las que no fueron como se esperaba, y también para reunir la familia en torno al pesebre y a los símbolos de la Natividad.

Tiene que ser igualmente una oportunidad para revisar si se actuó con responsabilidad frente a los compromisos que tiene la persona, si se cumplió con las obligaciones de padre o de madre ante los hijos, si se fue consecuente con las tareas que se le entregaron en el trabajo, si se estuvo a la altura de la confianza que le deposito la gente, si se le hizo algún aporte importante a la comunidad y al país en general, y si se está jugando algún papel significativo en la sociedad.    

Ojalá, pues, así lo entienda la inmensa mayoría de las personas y esta época tan noble y tan valiosa sea, además de unos días de fiesta, un motivo para revisar nuestro comportamiento personal, y reflexionar sobre el significado y el valor de nuestro trabajo, de nuestras actividades, y el aporte que con él hacemos al país, a la empresa, a la sociedad, a la familia y a nuestra propia vida.

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