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miércoles, octubre 5, 2022

Empezó el cambio

Todo lo contrario a lo que han predicado el partido de gobierno y quienes se han venido sumando a la montonera que respalda al Presidente Gustavo Petro, resultó ser la elección el jueves pasado del doctor Carlos Hernán Rodríguez Becerra como nuevo Contralor General de la República.

Desde el Presidente de La República hacia abajo, todos los dirigentes que hacen parte del Pacto Histórico y quienes hicieron campaña por él, los senadores de los movimientos alternativos y quienes recientemente se han sumando a la masa de gobierno con el discurso que al país se lo está carcomiendo la corrupción y necesita un cambio, habían condenado la forma como en el pasado se han elegido las cabezas de los órganos de control del país y se habían comprometido a elegir un contralor ajeno a estas prácticas.

Sin embargo, las buenas intenciones y todos los anuncios hechos en ese sentido, quedaron pulverizados ante el poder del gobierno y el avance descarado y público de esa práctica corrupta y despreciable que es el cambio del voto en el Congreso a todo lo que diga el Ejecutivo, por puestos.

Una elección que parecía estar decidida en favor de la doctora María Fernanda Rangel, tal vez la aspirante más calificada y con mejor hoja de vida, giró intempestivamente hacia el postulado por el Pacto Histórico y prácticamente en 48 horas el doctor Carlos Hernán Rodríguez Becerra consolidó casi la unanimidad del Congreso para ser elegido nuevo Contralor General de la República.

Cómo, distinto a la intervención directa del Presidente Petro y a una repartija de puestos y favores políticos, se explica que partidos como el Liberal, el Conservador, La U y Cambio Radical, para hablar si no de algunos de los más tradicionales, después de haber anunciado su apoyo a la candidata Rangel, todos coincidentemente hayan cambiado su decisión y  votado por el candidato del gobierno.

A cuenta de qué la que ayer dijeron era la mejor candidata para ejercer el control fiscal en el país, de la noche a la mañana dejó de serlo y curiosamente el candidato oficial, el que tenía el aval del Pacto Histórico, se convirtió en el contralor que necesita el país. Los únicos congresistas, vale la pena decirlo, que no se sumaron a semejante vergüenza y que mantuvieron una posición coherente, fue el Senador Gustavo Bolívar y la Representante Carolina Giraldo.

Si éste es el comienzo de un gobierno que por años condenó la corrupción política y fustigó la mermelada utilizada para arrodillar el Congreso y conseguir la aprobación de todo lo que se lleve a su estudio, qué esperanza podrá tener el país de acabar con este cáncer y, sobre todo, de tener un Ejecutivo que practique lo que dice.

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