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martes, julio 5, 2022

El tabaco letal

Es tendencia

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El tabaco es una solanácea de origen incierto que debió vagar por el mundo hasta que posó sus semillas en nuestras vertientes, para que los científicos la bautizaran como “nicotinum tabacum”; pues ya desde tiempos remotos los indígenas la usaban como planta medicinal tóxica, pero mágica, y en sus ceremonias la fumaban, la masticaban como coca y la aspiraban como rape.

La costumbre indígena despertó la curiosidad de los europeos y condujo el tabaco, desconocido en Europa, hasta las cortes y universidades, pero allí adoptaron lo malo, aprendieron a fumarlo y no fueron capaces de extraer las bondades botánicas que los nativos utilizaban contra la picadura de las serpientes, o como panacea para las enfermedades.

Los historiadores nos hablan de venganza de los indígenas contra los conquistadores, pues mientras estos nos hicieron el mal de traernos la viruela, los nativos les devolvieron, para compensar, la semilla del tabaco que inundo a España y a los países del centro de Europa con los funestos resultados conocidos.

Pero si la humanidad por instinto de conservación apela a sus propias reservas biológicas y se destaca en el mundo el descubrimiento de la vacuna contra tantas enfermedades, ahora, para su protección, tiene la obligación de buscar la forma de salvarse así misma del flagelo del tabaco, porque esta es una especie botánica letal encaminada a la destrucción del hombre. Si el tabaco usado por las vías respiratorias es una sustancia que acorta la vida, la ciencia esta en mora de encontrar las defensas para enfrentarse a este mal.

No es suficiente, entonces, que el Gobierno prohíba el uso del cigarrillo en los teatros, en los hospitales, en los aviones, en las salas de espera, en los buses, en los restaurantes, en las oficinas y hasta en las plazas públicas. Es necesario, además, que vele por que esta restricción se cumpla estrictamente, no solo por la actividad contaminante de sus gases, sino porque su uso conduce a una conducta funesta que está en la obligación de evitar.

Los fumadores encuentran un riesgo de muerte prematura por enfermedad bronco pulmonar o cardiovascular. El humo del tabaco es una dispersa mezcla de gases con partículas de alquitrán que se deposita en los alvéolos pulmonares y acorta la vida. El tabaco es destructor, productor de bronquitis y causante de enfisemas y graves enfermedades cardiovasculares que aceleran la arteriosclerosis y doblan las posibilidades de infarto del miocardio.

No solo, pues, se debe prohibir completamente la propaganda del tabaco, sino adelantar una intensa campaña dedicada a decirle a las gentes que la absorción de nicotina es un suicidio lento, porque ataca, con armas letales, el organismo y perjudica a la sociedad, pues lleva hasta los genes de las generaciones que vienen las huellas del tabaco maldito.

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