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Pereira
domingo, agosto 14, 2022

El rescate de El Lago

El Lago Uribe ha sido uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Durante años fue el sitio preferido de encuentro de los pereiranos, un espacio aprovechado por las familias para el solaz de los mayores y el entretenimiento de los hijos, y un punto de referencia de la mayoría de las actividades ciudadanas.

Todo esto, gracias a que El Lago era un lugar con un entorno agradable, limpio, lleno de vida, con áreas verdes, adornado de florecidas veraneras, con espacios para descansar y conversar, con una fuente luminosa en el centro y en medio de un lago artificial que convoca la mirada de los transeúntes y transmite frescura y tranquilidad.

Su excelente ubicación además, lo hicieron un sector de amplio desarrollo comercial y financiero, un importante centro para la gastronomía informal y una recurrida zona de discotecas, de bares y lugares para la diversión nocturna, amén de punto de encuentro al final de la noche de los que ya terminan su jornada de rumba y diversión.

Pero tal vez lo más llamativo que ha tenido El Lago es su diseño circular, su tradicional fuente luminosa, su combinación de amplios andenes, zonas verdes, bancas y muros donde poderse sentar un rato y sus espacios para las ventas ambulantes, y definitivamente las tradicionales y otrora florecidas veraneras.

Por eso, tiene razón la exalcaldesa Marta Elena Bedoya cuando se duele en una de sus habituales columnas de opinión en este periódico, por la suerte de las veraneras que por años adornaron El Lago Uribe y se pregunta por qué unas plantas que son fáciles de mantener, las dejaron morir o están en el estado en que se encuentran hoy.

Dice la columnista que estas especies son muy agradecidas, que solo hay que echarles algunos fertilizantes y aplicarles de vez en cuando algunos fungicidas, y ellas responden generosamente con flores de colores vivos, alegres y muy variados.

Todo esto sin contar con lo que tantas veces ha sido tema de este espacio y es la inseguridad del lugar y la presencia de personas y actividades que han ido cambiando la vocación de un lugar para el encuentro y la diversión, por la de un sitio para la venta y consumo de estupefacientes, para el mercado del sexo y para la comisión de toda clase de delitos.

Que bueno fuera que el Gobierno de la Ciudad se preocupara por rescatar El Lago Uribe y devolverle su identidad y los detalles y elementos que lo hicieron durante muchos años uno de los lugares preferidos por los pereiranos, y para que vuelva a ser ese espacio que hizo de Pereira una ciudad bonita, acogedora y tranquila.

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