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sábado, abril 1, 2023

El proyecto de reforma

Por fin y luego de un inexplicable hermetismo que a lo único que condujo fue a innecesarios enfrentamientos entre los distintos actores del sistema e inconvenientes especulaciones sobre los alcances del contenido, el Gobierno Nacional radicó en el Congreso la anunciada reforma a la salud.

La iniciativa, que consta de algo más de 150 artículos, al fin no desaparece las EPS como el propio gobierno había anunciado, revive el Consejo Nacional de Seguridad Social que había sido eliminado en el 2007 y le entrega facultades extraordinarias al Presidente de la República para establecer un nuevo régimen laboral para los trabajadores del sistema, para fortalecer la Superintendencia de Salud y para poner en marcha la nueva EPS.

En palabras de la Ministra de Salud la reforma propuesta se fundamenta en cinco pilares básicos: la administración pública de los servicios de salud, la consolidación de un sistema primario de salud a través de redes públicas, privadas y mixtas que lleguen a todo el país; un régimen laboral específico para los trabajadores de la salud; la intervención puntual sobre determinantes sociales de la salud y la creación de un sistema público y único de información en el que se incluirán todas las transacciones y actividades para hacerlo transparente.

Según el proyecto, las EPS tradicionales no podrán afiliar más personas, tendrán que trasladar en el término establecido a todos sus afiliados al nuevo sistema y deberán concentrar su operación en aquellas ciudades o departamentos donde tengan el mayor número de afiliados y la mayor organización en la prestación de servicios, con el propósito de liberarlas de la dispersión geográfica.

De otro lado, el texto establece que los miembros de un mismo hogar deberán estar afiliados a la misma EPS y ninguna podrá rechazar la aflicción en el territorio donde operen. Además, a partir de la entrada en vigencia de la nueva ley, el sistema de salud no autorizará la creación de nuevas EPS.

En cuanto al manejo de los recursos del sistema, tanto los aportes de las empresas como de los cotizantes, los recurso del presupuesto de la Nación y los dineros provenientes de los parafiscales, serán manejados por el Estado en un Fondo Único Público de Salud que será manejado por la Administradora de Recursos de la Salud “Adres”. Y algo novedoso, se acabarán los copagos o cuotas moderadoras o “cualquier barrera económica para acceder al sistema de salud”.

Por supuesto que es temprano para cualquier juicio sobre el complejo proyecto; pero por ahora inquieta cuál será la fuente de los recursos que se requerirán para poner en marcha una reforma tan ambiciosa y si, teniendo como espejo el manejo non sancto que la mayoría de los entes territoriales y locales le han dado a los dineros de la salud, el Estado sea el administrador que necesita el nuevo sistema.

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