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sábado, noviembre 26, 2022

El Parque La Libertad

El Parque La Libertad conjuntamente con El Lago Uribe y la Plaza de Bolívar son los tres principales espacios que tienen los pereiranos del común para encontrarse con los amigos, para pasar unas horas conversando, para llevar los niños a jugar e inclusive para disfrutar de unas horas de solaz.

Lamentablemente los tres lugares, pero muy especialmente el Parque La Libertad, perdieron su vocación ciudadana y su función recreativa producto del abandono, la falta de atención y la ausencia de las autoridades, y se han convertido en unos espacios inseguros y en poder de la delincuencia, de la prostitución y del microtráfico.

Hoy visitar o siquiera cruzar el Parque La Libertad es un peligro que nadie debe correr. Es un sitio que permanece lleno de malandrines, de drogadictos, de orates, de prostitutas, de consumidores de alucinógeno, de atracadores y lastimosamente en medio de la ausencia total de la Policía o por lo menos de su absoluta indiferencia por lo que allí sucede.

Allí se trafica a plena luz del día y en las narices de los agentes de policía destinados para el sector, con los artículos robados en el centro de la Ciudad, con droga, con sexo, se esconde el producto de los atracos y se alquilan las armas, de fuego y blancas, con que se cometen todas las fechorías.    

Esto además, por supuesto, de la suciedad, de los malos olores producto de las alcantarillas tapadas y de las aguas empozadas en los rincones, del deterioro del ornato que un día tuvo el lugar, de la reinante oscuridad, de los excrementos regados por todas partes y dejados por los animales sin amo que circulan por el lugar.

También además, de delincuentes que allí se amontonan a la espera de algún transeúnte desprevenido que cruce por el lugar, para atracarlo y despojarlo de lo que lleve, y ante la mirada complaciente de los ocasionales visitantes del lugar o de quienes allí tienen sus regulares actividades.

Es urgente la presencia de las autoridades en el Parque La Libertad. Que la Policía le ponga orden a semejante olla, que desmantele la red de venta de droga que hay allí, que acabe con el burdo mercado del sexo que se ha instalado en el lugar y que le devuelva la seguridad y la paz al sector; y que las autoridades respectivas limpien tanta suciedad, destapen las alcantarillas, iluminen el sitio, acaben con tanta podredumbre y le pongan una mano al entorno.

La Ciudad no puede tener una cloaca como esta a tan solo cuatro cuadras de la Plaza de Bolívar y sobre sus dos ejes viales principales, máxime si lo que pretende es mostrarse al país y al mundo como epicentro comercial de la región, como importante centro de negocios y como destino turístico obligado. 

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