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Pereira
jueves, diciembre 1, 2022

El Parque Gaitán

Lo más doloroso es que el Parque está al frente del Comando de la Policía y que todo lo que allí pasa ocurre en las propias narices de los cientos de policías que entran y salen del Cuartel.

El Parque Gaitán, localizado en las inmediaciones del Hospital San Jorge, es uno de los pocos sitios de encuentro de los pereiranos, de sus familias y tal vez el único lugar donde las personas venidas de otros municipios a acompañar a los enfermos que llegan al centro asistencial en busca de atención médica u hospitalaria, pueden esperar a que los atiendan o que les den de alta si están hospitalizados.

Estas personas se sientan allí a esperar, casi siempre interminables horas, que a su familiar o amigo lo atiendan, le hagan los exámenes correspondientes y decidan si lo dejan en observación o lo hospitalizan, o si puede irse para su casa. Ese es el único lugar público cerca donde pueden esperar sin tener que consumir algún alimento o una bebida.

Desafortunadamente, este lugar cada día se hace más invisitable, más desagradable, peor frecuentado y más inseguro. No solo los vagos, los consumidores de droga y los orates se concentran allí de día y de noche a cometer todos sus desmanes, sino que también llegan los borrachos y los drogados a terminar su farra cuando les cierran las puertas en los establecimientos nocturnos del sector.

Igual sucede para las personas o las familias que suelen ir al parque especialmente en las mañanas a encontrarse con los amigos, o a caminar, o llevar los niños a jugar un rato. No lo pudieron volver a hacer porque en vez de un lugar agradable, limpio y dispuesto a recibir a los visitantes, lo que encontraban era un lugar sucio, maloliente y lleno de amanecidos, de drogados y de personas indeseables.

Esto sin contar con que el Parque se volvió el sanitario de los perros del sector. Todos los vecinos desfilan por allí en la mañana y en la tarde con sus mascotas y no se les ocurre llevar los elementos que ordena el Código de Policía y las normas de convivencia ciudadana, convirtiendo el sitio en un lugar insoportable.

Lo más doloroso de todo esto es que el Parque Gaitán está a todo el frente del Comando de la Policía de Risaralda y que todo lo que allí pasa ocurre en las propias narices y a los ojos de los cientos de policías que entran y salen del Cuartel y que, increíble, caminan permanentemente por el parque.

Es hora de que la Policía le ponga orden a este lugar y le devuelva la seguridad que hace rato perdió y que el Gobierno de la Ciudad se interese en rescatar el sitio, en mantenerlo limpio, en recuperar su entorno, en iluminarlo, en librarlo de todos los malandrines que allí llegan y en devolvérselo a las familias y a los habitantes el sector, y a quienes velan durante largas horas esperando una buena noticia de sus familiares que están internados en el Hospital San Jorge.

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