El nuevo Código de Colores

El pasado primero de enero entró en vigor en todo el país lo que se ha denominado el nuevo Código de Colores para la separación de los residuos sólidos y basuras, una estrategia de los Ministerios de Medio Ambiente y Vivienda tendiente a simplificar y ser más eficiente el proceso de reciclaje en todas las ciudades.

Según lo ordenado por la directriz ministerial, los colombianos deberán en adelante utilizar tres bolsas o recipientes de basura de colores blanco, verde y negro. El primero para depositar plástico, vidrio, cartón, papel y metales; el segundo para los residuos orgánicos como restos de comida y desechos orgánicos, y el tercero para los residuos no aprovechables como papel higiénico, servilletas, papeles y cartones contaminados con comida y papeles metalizados.

Sin embargo, por ahora la norma solo será aplicada en aquellos municipios que hayan puesto en marcha el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos, a pesar de que por norma nacional todas las poblaciones del país deben tener adoptado este programa; los demás, seguirán depositando sus desechos en bolsas o recipientes negros.

No hay duda de que la separación adecuada en la fuente de los sobrantes y basuras permitirá a las empresas prestadoras del servicio de recolección, aprovechamiento y tratamiento de residuos, y a las organizaciones comunitarias dedicadas a esta labor, hacerlo de manera más eficiente y aumentar la cantidad de productos recuperados y reincorporados a los distintos procesos productivos.

En el país los niveles de reciclaje y aprovechamiento de los residuos sólidos son muy bajos en comparación con los de otros países que han avanzado en la cultura de la selección y la reutilización de los productos reciclables. Basta ver la forma en que están las basuras que ponen en las puertas de las casas y de los negocios los ciudadanos, para entender el nivel de atraso en que, por desconocimiento o por negligencia, estamos.

Esto con un agravante y es que cuando alguien comprometido con el tema hace el proceso de separación en la fuente y entrega los desechos y basuras separados conforme a las normas, los operarios de las empresas recolectoras desestiman esta labor y simplemente tiran todas las bolsas a la misma tolva de los carros basureros, cuando no es que los basuriegos que van delante de estos vehículos buscando lo que les puede ser útil, despedazan las bolsas y acaban con el esfuerzo.

Lo primero entonces que se debe hacer, para que el nuevo Código de Colores tenga algún efecto valioso, es crear una cultura de reciclaje en la población que incluya enseñar a separar en la fuente, comprometer a las empresas prestadoras del servicio para que sus operarios no traten por igual todo lo que recogen y capacitar y controlar a los basuriegos para que no echen por la borda lo que ha hecho el resto de los ciudadanos. Mientras esto no ocurra, difícilmente va a servir para algo la iniciativa oficial.

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