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lunes, febrero 6, 2023

El Malecón del Río

Un malecón agradable, limpio y seguro a todo lo largo de la ribera sur del río Otún, ha sido uno de los sueños de muchos alcaldes y la propuesta de los principales promotores de un desarrollo equilibrado, tanto desde el punto de vista urbanístico y ambiental, como habitacional y social, para la Ciudad.

El alcalde Carlos Alberto Maya no ha sido la excepción. Dentro del plan de obras anunciado una vez asumió el cargo hace tres años y varias veces recordado durante los distintos actos de rendición de cuentas y de informe sobre el avance de sus principales propuestas, el mandatario ha insistido en el proyecto del malecón.

Precisamente la semana pasada en diálogo con este medio de comunicación, al Alcalde dijo que se está avanzando en los estudios y diseños de este “gran suelo de ciudad” y que su apuesta es construir, antes de terminar su gobierno, el primer kilómetro de malecón, y en el cual se van a invertir cerca de 30.000 millones de pesos.

Sería un sueño cumplido para la Ciudad que de verdad se lograra, así sea parcialmente, construir una zona de encuentro y esparcimiento a lo largo de la ribera sur del río Otún, a cambio del asentamiento subnormal que se ha formado allí, producto de la necesidad de techo de cientos de familias y de la falta de control oficial.

Pero una zona que no solo cambie las viviendas que hay asentadas sobre la orilla del Río, por un espacio amplio por el que se pueda caminar, dotado de áreas de verdes, de jardines y sitios donde la gente pueda sentarse a conversar, y de lugares donde se puedan instalar cafés y ventas de comidas y alimentos varios; sino que sea agradable, que invite a propios y extraños a visitarla y, sobre todo, que sea segura para la gente.

Porque de nada serviría para cumplir el “sueño de ciudad” que allí se construyera un largo callejón que no invitará a frecuentarlo, que los malos olores que expide el río expulsaran a los visitantes, que la oscuridad y la inseguridad ahuyentaran a la gente, que la presencia de personas indeseables espantara a los turistas y que el delito se adueñara del lugar.

Por eso, el proyecto deberá necesariamente que incluir, además de la reubicación de todas las viviendas que ocupan el espacio que será destinado al Malecón, una solución a los fuertes olores que producen todos los vertimientos de residuos sólidos y sustancias contaminantes que hoy caen libremente, en ambas orillas, a las aguas del Otún.

Ojalá, esta vez el alcalde Maya sí por o menos empiece a hacer realidad el sueño de tener una orilla del Río bonita, agradable, limpia, atractiva, distinta a ese cordón de pobreza, de amenaza permanente de tragedia, de vicio y droga, y de inseguridad, que se ha formado a lo largo de los años y que constituyen una de las peores máculas de la Ciudad.

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