El Día del Padre

El Padre, como cabeza del hogar, es el Ser sobre quien recae la mayoría de las responsabilidades y quien lleva la carga económica, moral y espiritual de la familia.

Se celebra hoy, en medio de aislamiento social decretado por el Gobierno, el Día del Padre, y el hecho que esta noble conmemoración se haya convertido, por causa del afán mercantilista que ha invadido todo el mundo, en una fiesta más comercial que sentimental y espiritual, no le quita el profundo sentido que ella encierra.

El Padre, como cabeza del hogar que es por excelencia, es el Ser sobre quien recae la mayoría de las responsabilidades en la casa y quien lleva la carga económica, moral y espiritual de la familia, aunque es cada vez más común que esta obligación la comparta con la madre. A él le corresponde no sólo responder por que los suyos tengan techo, abrigo, comida, educación y todas aquellas cosas que constituyen las necesidades elementales del hombre, sino por que reciban una adecuada y sana orientación en su forma de actuar y enfrentar la vida.

No hay duda de que lo que sean el día del mañana los niños de hoy, será el resultado de la educación y formación que reciban de sus padres en los primeros años de su vida. Lo que en el hogar aprendan, lo que sus padres les enseñen e inculquen como valores rectores de sus actos, esos serán los principios que guiarán sus acciones en el futuro.

El Padre es, pues, la persona que le va mostrando el camino correcto a los hijos, el sendero por el que deben ir conduciendo la vida, que enseña a distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo permitido y lo indebido, entre lo conveniente y lo inadecuado; que orienta y aconseja en el momento de las decisiones importantes; que felicita y alienta y que, cuando es necesario, también corrige y amonesta.

En últimas, el Padre es aquel ser que da todo lo que esta a su alcance para que en el hogar no falte lo necesario, para que en la familia haya paz, para que en ella reine la armonía, para que la hermandad sea el común denominador; que está pendiente de que los hijos aprendan a hacer el bien, no se desvíen del camino correcto y estén preparados para enfrentar y asumir las responsabilidades que les entregue la vida; y que se siente bien recompensado cuando ve que no ha arado en el desierto, que lo que ha enseñado no sólo se conserva por años, sino que se va transmitiendo de generación en generación.

Es bueno, entonces, hacer un alto en la rutina para dedicar unas horas, así sean pocas, a pensar en las privaciones que tienen que hacer los Padres para darle educación, formación y orientación a los hijos; y para hacerles a esos seres tan especiales, un reconocimiento, no material, sino espiritual por los esfuerzos y sacrificios que a diario hacen para cumplir con sus obligaciones de Padres, y por las virtudes que los adornan y enaltecen.

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1 comentario en “El Día del Padre”

  1. Un padre ejemplar falleció hoy. La muerte de don Horacio entristece a la familia Ramírez Gonzalez. Mis condolencias desde la distancia social impuesta por la covid 19.

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