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martes, febrero 7, 2023

Ejemplar comportamiento

Por una de esas paradojas, las celebraciones en el país y en la Ciudad suelen terminar en peleas, en discusiones entre amigos, en riñas, en heridos y no pocas veces en muertos y en hechos graves. Y algo curioso, mientras más grande esa el motivo y la celebración, más consecuencias dolorosas para lamentar.

Por eso, es tan significativo que durante el partido en el cual el Deportivo Pereira le ganó al Independiente Medellín y obtuvo la primera estrella para la Ciudad, y luego durante la larga, ruidosa, alegre y festiva celebración, no se haya presentado un solo hecho violento en Pereira y el área Metropolitana que haya empañado el triunfo del equipo y su celebración.

La final de la Liga de Fútbol y el triunfo del Deportivo Pereira son, sin duda alguna, el hecho deportivo y de ciudad más importante que haya ocurrido en el Departamento en los últimos años y el mayor motivo de reunión y de celebración no solo de los hinchas del equipo sino de los risaraldenses en general.

Así lo demostraron además de los 35.000 aficionados que llenaron, desde muy temprano, hasta el último rincón de las graderías del “Estadio Hernán Ramírez Villegas”, la cantidad de pereiranos que inundaron las calles, que las recorrieron con pitos, cánticos y banderas, y rebozaron las plazas y los establecimientos públicos de la Ciudad.

Esto con un ingrediente adicional y es que esta vez, como es costumbre en este tipo de celebraciones, tampoco estuvo ausente el licor; sin embargo, el comportamiento fue ejemplar. El único hecho en el que un hombre resultó herido con un arma traumática en Dosquebradas, nada tuvo que ver con la fiesta del fútbol que vivió el Departamento el miércoles pasado.

La gente celebró desde el primer minuto del partido, cada jugada, cada posibilidad de gol, se estremeció cuando los jugadores del Medellín se acercaron al arco pereirano, hizo fuerza en cada cobro desde los doce pasos, gritó los goles del Pereira hasta rabiar, se abrazó cuando terminó el partido y luego salió del estadio a celebrar, cada uno a su manera y a su estilo, pero todos con un denominador común, con mucha alegría y en absoluto orden.

Todo esto demuestra que, sí es posible celebrar, no importa la cantidad de personas que participen en la celebración e inclusive que en medio del jolgorio haya consumo de licor, cualquier fecha u acontecimiento en la Ciudad, guardando la compostura y el orden, sin que haya riñas, ni heridos, ni muertos.

Por supuesto, en este extraordinario balance tuvieron mucho que ver la Policía, los organismos de seguridad y las autoridades municipales, quienes idearon la estrategia de control y vigilancia para la Ciudad y que salió perfecta. Felicitaciones a ellas, pero en especial a los pereiranos y risaraldenses por su excelente comportamiento.

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