Una realidad entre nosotros

Ayer domingo 15 de marzo, el Ministerio de Salud y Protección Social confirmó, mediante un comunicado a la opinión pública, la presencia de diez nuevos casos de Coronavirus en personas que se encuentran en distintas ciudades del país entre la que se está el vecino municipio de Dosquebradas.

 

Según el mismo comunicado, un hombre joven que llegó al país el pasado miércoles 11 de marzo proveniente de Orlando, Estados Unidos, presentó síntomas de un cuadro gripal por lo que fue sometido a los exámenes correspondientes, los que dieron resultado positivo, constituyéndose entonces en el primer caso de COVID 19 en el Departamento.

 

Por supuesto, que era prácticamente imposible que el virus no llegara al departamento y a la ciudad. Una enfermedad con semejante agresividad y una capacidad de contagio tan grande, como lo muestra el avance en todo el mundo, era prácticamente imposible que no llegara a Risaralda.

 

Ahora, lo que nos corresponde es, claro está, tratar de aislar no solo al paciente afectado, sino a todas las personas que por cualquier circunstancia han tenido en estos días contacto con él; pero también, extremar las medidas preventivas para evitar que se presenten entre nosotros más casos de personas con el virus. 

 

En lo que tiene que ver con lo primero, los familiares, amigos y personas que han tenido contacto con el joven infectado, están en gran riesgo de ser contagiados del virus por lo que es absolutamente necesario hacerles los exámenes básicos y mantenerlas monitoreadas para garantizar que permanecen libres de la enfermedad.

 

En cuanto a lo segundo, es urgente que las autoridades insistan por todos los medios al alcance en las recomendaciones que los expertos han venido entregando para prevenir el contagio y también para cuando haya sospechas de que una persona pudo haber sido afectada por la enfermedad.

 

Hasta ahora, el coronavirus era entre nosotros una posibilidad que, estamos seguros, la mayoría consideraba lejana y en algunos caos una utopía. Hoy hay un coterráneo con el virus y más que eso, con la posibilidad cierta y fácil de multiplicar su enfermedad, con todo lo que esto significa para la salud de los risaraldenses y la capacidad de las instituciones médicas para atender una emergencia de semejante naturaleza.

 

Con toda la ponderación que el momento exige, pero también con toda responsabilidad, es necesario, pues, que las autoridades activen los protocolos preventivos de que tanto se ha hablado y sean lo estrictos que demanda la presencia del virus entre nosotros. En adelante lo que pueda pasar en la Ciudad y el Departamento es manos de las autoridades municipales y departamentales.