Una decisión inconsecuente

No parece consecuente con los llamados del Gobierno a la prevención a flexibilizar las jornadas laborales, la decisión del Megabús de recortar los horarios de operación de sus articulados.    

La gerencia del Megabús anunció esta semana un recorte en los horarios de operación de los articulados con respecto a la programación que se venía cumpliendo desde que el Gobierno Nacional decretó el aislamiento obligatorio preventivo con el propósito de controlar el riesgo de contagio del coronavirus en el país.

Según la entidad encargada del transporte público masivo de pasajeros en el Área Metropolitana, el sistema está diseñado para ser masivo, de lo contraría operará de forma deficitaria, que es lo que está ocurriendo hoy, y para corregir esta situación hace necesario reducir, bien los horarios de operación, o bien las frecuencias.

Por supuesto, es entendible la razón que aduce Megabús para recortar los horarios de los articulados; pero la decisión va en absoluta contravía contra las exigencias y los protocolos establecidos por el Ministerio de Transporte para la utilización del transporte masivo de pasajeros y que obligan a las empresas operadoras a no circular los vehículos con una ocupación mayor al 35%.

Obviamente si se reduce el horario de funcionamiento de los articulados o se disminuye el número de vehículos funcionando, se hace imposible transportar la cantidad de usuarios que lo están demandando, respetando las restricciones de distancias y espacios que el Ministerio ha ordenado, lo que lleva o a que muchos ciudadanos se queden por fuera del servicio, o a que no se acaten las normas preventivas de la emergencia sanitaria.

Esto sin contar con el gran número de personas que por razón de sus horarios de trabajo o de sus nuevas actividades, deben transportarse después de las 8 de la noche, hora en que, según la entidad, hará su recorrido el último articulado. No se puede pasar por alto que la inmensa mayoría de ellas no tiene otra posibilidad de transporte que el Sistema Público de Transporte Masivo de Pasajeros.

Si el Gobierno, entre las exigencias a ciertos sectores de la actividad económica, les está pidiendo distribuir la operación en varias jornadas diurnas y nocturnas, mal hace negándole la posibilidad de tener transporte público en la noche, máxime cuando bien sabe que en muchos casos es la única posibilidad de movilización que tiene ese sector de la población.

Entre todos los esfuerzos económicos que el Gobierno tiene que hacer para preservar la salud de los colombianos y garantizar el menor riesgo posible de nuevos contagios, ahora que se está autorizando a algunos sectores regresar a la normalidad, debe estar el facilitarle a quienes allí laboran el transporte público. 

No parece, pues, consecuente con los llamados del Gobierno a la prevención y con las exigencias a muchas empresas para que flexibilicen sus jornadas laborales, la decisión del Megabús de recortar sus horarios de operación y si se quiere de mantener funcionando el menor número posible de articulados.