Un reto para las autoridades

Según el más reciente boletín sobre las drogas del Observatorio de Seguridad y Convivencia Ciudadana (OSCC) de Pereira, en la ciudad el problema del consumo de los llamados ansiolíticos es tan grave o peor que el de aquellas sustancias sicoactivas que comúnmente están señaladas de causar alteraciones no solo en el comportamiento de las personas, sino en su organismo.

El OSCC ha establecido, luego de un largo y cuidadoso seguimiento al consumo de algunas sustancias que son comúnmente utilizadas por buena parte de la población, como los antidepresivos, e inclusive socialmente aceptadas por muchos sectores, como las bebidas alcohólicas, que ellas pueden producir efectos mucho más dañinos para la salud y la mente de quienes las consumen, que las catalogadas como sicoactivas.

Para el Observatorio en Pereira hay un altísimo consumo de ansiolíticos sin el más mínimo control por parte de las autoridades de salud. Esto con un agravante, según la entidad, y, es que en la mayoría de los casos quienes las usan, lo hacen sin la formulación médica respectiva y prefieren recurrir a la automedicación.

Lo que ha encontrado el estudio es que muchas personas se drogan con sustancias de las llamadas lícitas y que ellas no solamente tienen la peligrosa costumbre de auto medicarse, sino que las mezclan con otras drogas, estas si ilícitas, produciendo sustancias cuyos efectos físicos y síquicos no son posibles de controlar y obviamente son generadores de problemas graves en la sociedad.

Un alto porcentaje de las personas que diariamente resultan involucradas en delitos o en hechos de violencia graves en la ciudad, según el boletín del OSCC, ha consumido sustancias que van desde las permitidas, e inclusive medicadas, hasta las catalogadas como ilícitas y de prohibida comercialización.

Lo peor de todo esto es que este consumo generalizado de mezclas de toda clase de sustancias, de la misma manera que se ha incrementado en nuestra sociedad, está causando cada vez más problemas entre los asociados, más hechos violentos y más acciones por fuera de la ley.

El reto, pues, es de las autoridades para ponerle coto a una situación que se ha vuelto en común denominador especialmente entre la gente joven de la ciudad y que le está causando inmensos problemas de inseguridad, de violencia, de drogadicción, de suicidios y de consumo de sustancias que son verdaderos atentados contra la salud de las personas.