Por una política pública

El Concejo Municipal de Pereira aprobó a finales del año pasado un Proyecto de Acuerdo mediante el cual convierte en política pública todas las normas existentes y que tienen que ver con el trato en el territorio de la Ciudad a los habitantes de calle y en calle. Ahora solo queda pendiente para su entrada en vigencia, la sanción por porte del alcalde municipal.

 

Pereira tenía a diciembre de 2017, según los registros que maneja la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio que es la entidad encargada de la prevención y manejo de esta problemática, 899 personas en condición de calle, de las cuales 566 eran habitantes de calle y 333 en calle, sin duda una cifra muy significativa para una ciudad del tamaño y condiciones de la nuestra.

 

Hasta ahora, lo que ha habido para enfrentar esta delicada situación social, es una serie de disposiciones y acciones de las autoridades, todas aisladas y que han respondido al criterio y la importancia que le haya dado cada administración a un problema que, entre otras cosas, no es solo de las personas que por diversas circunstancias han caído a esta condición, sino de toda la Ciudad.

 

Cada gobierno ha puesto en práctica acciones más o menos policiales, o más o menos sociales, de acuerdo con su estilo y sensibilidad, para atender esta creciente realidad social. Pero no ha habido una política que trascienda las administraciones y que diga qué manejo se le debe dar a esta situación y cómo se debe tratar este problema.

 

Y esto, por supuesto, ha producido algunos efectos temporales, más o menos significativos de acuerdo con la magnitud e importancia de las acciones emprendidas por la respectiva administración, pero que no ha alcanzado a tocar el fondo del problema, ni impactado las causas de la situación.

 

Lo que se pretende en adelante con el Acuerdo Municipal es establecer las responsabilidades del la Administración con esta población, fijar unos recursos para adelantar toda la tarea de manejo de este problema, adoptar una política de prevención para evitar que más personas caigan en esta dolorosa situación y promover unas acciones sistemáticas que permitan lograr la efectiva y definitiva reincorporación social, económica y familiar a de las víctimas de esta condición.

 

Ojalá, pues, esta norma sirva de verdad para enfrentar de manera efectiva y definitiva un problema que crece todos los días y que afecta, y de que manera, a la Ciudad en sus condiciones de seguridad, de imagen, de centro de negocios y de comercio, y de lugar tranquilo y atractivo para propios y extraños.