Más estudio y análisis

El domingo pasado la exalcaldesa Marta Elena Bedoya respaldó en su habitual columna de opinión en este periódico, la solicitud del gremio de taxis al alcalde Carlos Alberto Maya, para que se elimine el “pico y placa” para estos vehículos en toda la Ciudad, con el propósito, según ellos, de prestar un mejor y más oportuno servicio a los usuarios del servicio de transporte público individual.

Argumenta la exmandataria que el transporte es un servicio público que debe ser garantizado por la administración municipal y que no puede ser limitado por una medida unilateral como el “pico y placa”, que, si bien sirve de herramienta para regular la movilidad en la ciudad, restringe el libre acceso del ciudadano al servicio.

Es claro que el “pico y placa” limita el servicio de taxi y pone a veces al ciudadano en dificultades para utilizar uno de estos vehículos, y que la Administración tiene la obligación de velar y tomar las medidas que sean necesarias para garantizar que el ciudadano tenga fácil acceso a ellos; pero también lo es que el exceso de taxis de un lado y la falta de control en su operación del otro, generan un caos en la ciudad muchas veces intolerable.

Sin embargo, tiene razón la columnista cuando dice que el manejo de este tema debe estar acompañado de un estudio serio que respalde cualquier decisión. Es necesario, como lo sostiene ella, saber cual es el impacto de una medida como el “pico y placa” en la movilidad de la ciudad, en el transporte informal, en el comportamiento de la demanda, en la calidad y el costo del servicio, y tal vez lo más importante para Pereira, no debería ser, pero así es, el efecto en la capacidad de su infraestructura vial.

No se puede pasar por alto que Pereira es una ciudad con una gran precariedad de vías y que, según lo anunciado por el alcalde Maya en relación con su inversión en vías, no hay mucha esperanza de que esto vaya a cambiar en el corto plazo y la Ciudad vaya a tener nuevas vías que alivien la congestión y atiendan el acelerado crecimiento de su parque automotor.

Ahora, mucho tememos que el Instituto de Movilidad o el Área Metropolitana no tienen un estudio serio y reciente sobre el impacto de la medida y que sirva para sustentar la toma de cualquier decisión frente a la posible continuidad o no de la restricción de “pico y placa” para los taxis en la ciudad.

Y que bueno que esta coyuntura se aprovechara para analizar también la conveniencia del “pico y placa” general en la ciudad, el horario actual, las zonas afectadas con la medida, los corredores viales excluidos y hasta las exenciones anunciadas. Esta es una limitación que toca muchos sectores y actividades de la vida cotidiana Pereira, incluyendo al servicio público, y las dificultades y el malestar que con razón genera no se disipa guardando el carro del alcalde un día a la semana.