Los riesgos del dengue

A pesar de que el Departamento de Risaralda no está dentro de los territorios considerados en situación de alerta por la presencia del dengue, si es uno de los que los casos registrados superan las proyecciones de las autoridades de salud tanto regionales como nacionales.

De acuerdo con los datos oficiales, se han detectado en el departamento, en las primeras siete semanas de este año de vigilancia epidemiológica, entre probables y confirmados, 187 casos de dengue, de los cuales 108 presentaron signos de alerta, y de estos dos con muerte del afectado, aunque en este caso, de un lado aún no esta completamente confirmado que las causas hayan sido esta afección y del otro, las dos personas no son del Departamento sino que llegaron a uno de nuestros hospitales, provenientes de poblaciones vecinas.

Ahora, de los 108 casos que fueron detectados y clasificados como con signos de alerta, el 89.8%, es decir casi 100, requirió hospitalización para evitar una posible complicación del afectado o que eventualmente se pudiera sumar a otra afección que terminara por poner riesgo la vida del paciente, como al parecer fue lo que ocurrió con uno de los dos fallecidos en uno de los hospitales del departamento.

Según las recomendaciones de las distintas autoridades de salud y los protocolos que maneja el Instituto Nacional de Salud para los casos de detección temprana de la presencia del dengue en alguna persona, la hospitalización en los primeros diez días luego de detectarse la afección, es vital para su tratamiento, especialmente cuando se trata de un niño o de un adulto mayor de 60 años.

El dengue es una enfermedad viral producida por un virus de la familia de los flavivirus y transmitida por la picadura de las hembras infectadas de mosquitos del género Aedes, de los que abundan en nuestras zonas tropicales y subtropicales. Los síntomas son fiebre alta, sarpullido, dolor en los músculos y articulaciones, y, algunas veces, hemorragias profusas, las que pueden llegar a generar un shock y la muerte.

Aunque en los casos simples el tratamiento puede ser simplemente la ingesta de líquidos y el uso de un analgésico, la recomendación de las autoridades es recurrir de inmediato, una vez presentados los síntomas, a un cetro hospitalario, porque de su diagnostico temprano y de una buena atención clínica depende el nivel de riesgo en que quede sometido el paciente. Estamos, pues, ante una enfermedad que en principio no tiene porque despertar mayor alarma entre los ciudadanos; pero que exige de un buen seguimiento y una oportuna atención para evitar que un simple virus, se pueda convertir en una afección grave con la posibilidad de tener consecuencias lamentables especialmente en las franjas más vulnerables de la población.